Ubicado en la segunda sección del Bosque de Chapultepec se encuentra el Cárcamo de Dolores, un espacio donde la naturaleza, el arte y la ingeniería se conjuntan para mostrar al visitante la importancia del agua, desde su origen.

En el Museo Jardín del Agua, reabierto en diciembre de 2010 luego de la restauración de la Fuente de Tláloc y de la renovación de las instalaciones hidráulicas, niños y adultos conviven mientras toman conciencia del cuidado del líquido.

Este sitio, inaugurado el 4 de septiembre de 1951 para conmemorar los trabajos del Sistema Lerma, es el resultado de una visión multidisciplinaria que unió la arquitectura de Ricardo Rivas, la ingeniería de Eduardo Molina Arévalo y el arte de Diego Rivera.

De acuerdo con el sitio cdmx.gob.mx, la arquitectura funcionalista del edificio responde al sentimiento de modernidad de la época cuando fue construido, sin olvidar las raíces prehispánicas, como los relieves de Quetzalcóatl que se ubican en las esquinas de sus techos o en la fuente dedicada a Tláloc, al exterior del Cárcamo.

Esa fuente, cuyo fondo es obra de Rivera, contiene una enorme escultura de la serpiente emplumada en colores verde, amarillo, blanco y rojo, que reposa en el agua mientras ve al cielo, desde donde se esperaba que también fuera apreciada, al paso de los aviones.

Aunque la fuente y la escultura son protagonistas principales del Cárcamo de Dolores, dentro de esta cámara, en los muros del túnel y en el hueco del recinto se puede apreciar un tercer elemento: el mural subacuático “El agua, origen de la vida”, también realizado por Diego Rivera.

Desde la parte central del mural surgen plantas, hay animales, y un hombre y una mujer, pero con un poco de cuidado se pueden encontrar en la pintura a Ricardo Rivas y a Eduardo Molina Arévalo.

En 2010, el arquitecto Roberto Kalach proyectó frente al cárcamo un foro al aire libre con capacidad para 700 personas y el artista Ariel Guzik introdujo la Cámara Lambdoma, un dispositivo que recrea el sonido del agua.

Luego de las adecuaciones, el espacio localizado en Rodolfo Neri Vela sin número, en la segunda sección del Bosque de Chapultepec, fue reabierto el 9 de diciembre de ese año y hoy funciona como sala interactiva del Museo de Historia Natural de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México.