El operador de la planta de energía accidentada de Fukushima, en el noreste de Japón, encontró combustible nuclear derretido en el fondo de uno de los reactores dañados, uno de los pasos esenciales para desmantelar la instalación.

Tokyo Electric Power Company (Tepco) realizó un nuevo intento de evaluación, tras haber fallado en varias acciones anteriores por problemas técnicos causados por la alta radiactividad y el hallazgo representa un avance para desmontar la planta nuclear.

Las imágenes capturadas por la cámara y publicadas este sábado muestran los escombros extendidos sobre la parte inferior de la unidad, incluida parte de un contenedor de combustible y fragmentos rocosos que podrían contener combustible nuclear derretido.

Ubicar restos de combustible es una parte clave del proceso de desmantelamiento de la planta, que se espera que lleve décadas.

La ubicación precisa del combustible derretido, parte de la cual se cree que ha penetrado a través del recipiente a presión del reactor para acumularse en el fondo del recipiente de contención principal, sigue siendo en gran parte desconocida incluso después de la última inspección.

Quitarlo es el paso más desafiante en el proceso para desechar la planta, que se espera que finalice alrededor de 2051 a más tardar.

Debido a los niveles de radiación extremadamente altos, Tepco ha tenido problemas para inspeccionar los reactores que se derritieron cuando la planta fue azotada por un gran tsunami en marzo de 2011, provocado por un terremoto de magnitud 9.

Sin embargo, recientemente ha tenido éxito en el uso de cámaras para monitorear visualmente el interior de las unidades, lanzando imágenes similares de restos de combustible sospechosos en el reactor número 3.

La operadora insertó un tubo articulado de 13 metros por una conducción que desemboca en el fondo de la vasija de presión del reactor, donde se cree que hay posos de combustible nuclear fundido que se filtraron desde el corazón de las instalaciones nucleares.

El brazo telescópico está equipado con una cámara preparada para resistir hasta mil sieverts de radiación y operar durante unas diez horas, según explicó Tepco en un comunicado.

Una dosis de un solo sievert al día puede causar daños graves en la salud humana y hasta la muerte, por lo que los niveles estimados en ese punto del interior de las instalaciones nucleares imposibilitan el acceso de operarios humanos.

La vasija de contención constituye la segunda capa protectora que rodea a la vasija de presión, donde se almacena el combustible atómico que sufrió una fusión parcial durante la catástrofe nuclear de 2011.

Los reactores 1, 2 y 3 de Fukushima Daiichi sufrieron fusiones parciales de sus núcleos a raíz del desastre que originó el terremoto y el tsunami de marzo de 2011, y conocer el estado exacto de las barras de combustible radiactivo es fundamental para su manejo y retirada.

"El éxito en la toma de las últimas imágenes fue otro hito para nuestro proceso de desmantelamiento", señaló un portavoz de la compañía y agregó que el operador planea comenzar a retirar los escombros en 2021.

El gobierno ha dicho que espera que los costos totales de desmantelamiento, descontaminación y compensación alcancen los 21.5 billones de yenes (194 mil millones de dólares).