El Papa Francisco evocó hoy la destrucción del medio ambiente, la pérdida y contaminación de territorios indígenas, y la “esclavitud” a la que son sometidas las personas por la “avaricia” en la Amazonia, la mayor selva tropical del mundo.

"Hemos de romper con el paradigma histórico que considera la Amazonia como una despensa inagotable de los Estados sin tomar en cuenta a sus habitantes”, dijo el Papa en su discurso ante el Coliseo Regional Madre de Dios, en la ciudad de Puerto Maldonado, enclavada en plena selva y a orillas de dos ríos amazónicos (Tampobata y Madre de Dios).

Ante indígenas que llegaron a esta localidad tras recorrer cientos o incluso miles de kilómetros desde sus poblados en Perú, Brasil o Bolivia, Francisco dijo que la Amazonia –que perdió el 20 por ciento de su cobertura forestal en las últimas cuatro décadas- es también una “reserva cultural que debe preservarse ante los nuevos colonialismos”.

El mensaje del Papa no se produjo en una región trivial: Madre de Dios es una de las zonas más diversas étnica y biológicamente de Perú, pero también es un área de gran impacto socioambiental como consecuencia del trabajo de unos 40 mil mineros que extraen oro de forma artesanal.

Las estimaciones por satélite indican que más de 70 mil hectáreas de bosque fueron arrasadas en Madre de Dios, mientras el uso extendido de mercurio para separar el oro de la tierra ha contaminado cauces de agua y ha transformado parte de la selva en un desierto de paisaje casi lunar.

El Papa no olvidó que esa transformación de la Tierra –que denuncia con frecuencia- conlleva una cicatriz social que en Madre de Dios tiene nombre propio: la explotación de adolescentes y jóvenes que son engañadas por mafias y traídas desde áreas remotas de los Andes para prostituirse –muchas veces a la fuerza- en los campamentos mineros.

“Existe otra devastación de la vida que viene acarreada con esta contaminación ambiental propiciada por la minería ilegal. Me refiero a la trata de personas: la mano de obra esclava o el abuso sexual”, apuntó.

“La violencia contra las adolescentes y contra las mujeres es un clamor que llega al cielo”, agregó.

“Duele constatar cómo en esta tierra, que está bajo el amparo de la Madre de Dios, tantas mujeres son tan desvalorizadas, menospreciadas y expuestas a un sinfín de violencias”, dijo el pontífice, que aludió a esta problemática ante el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuzynski, y al gobernador de Madre de Dios, Luis Otsuka, férreo defensor de la minería de oro y él mismo empresario minero.

Al mismo tiempo que el Papa evocaba este problema social, la Fiscalía peruana especializada en la lucha contra la trata de personas llevó a cabo un operativo en la selva de Madre de Dios para rescatar a una menor de 15 años que era explotada sexualmente, informaron a Notimex fuentes del Ministerio Público.

El segundo día de agenda oficial del Papa en Perú, supone el inicio simbólico de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Amazonia que se llevará a cabo en el Vaticano en octubre 2019.

Tras su corta e intensa agenda en la Amazonia, el Papa volvió a Lima para un encuentro con la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio de Gobierno.

Mañana sábado, el pontífice volverá a viajar, esta vez a la costa norte del país, en particular Trujillo, donde celebrará una misa en la playa de Huanchaco, que se espera sea multitudinaria.