Bárbara Anderson, curadora del Museo Getty y de la exposición “The red that colored the world”, aseguró que en el siglo XVI la grana cochinilla causó gran sensación cuando la industria textil descubrió que su rojo carmín tenía una coloración más resistente a un costo más bajo.

Al dictar la conferencia “El insecto que pintó Europa” en el Área de Murales del Palacio de Bellas Artes, Anderson charló con el público sobre la grana cochinilla y la muestra que recorrió varios museos de Estados Unidos.

“De la noche a la mañana, la cochinilla causó gran sensación cuando la industria textil dedujo y descubrió que su rojo carmín igualaba la belleza y saturación, además de que la ventaja de la cochinilla radicaba en los métodos altamente sofisticados que se habían desarrollado en México del insecto (Dactylopius coccus)”, explicó la especialista.

Sostuvo que el conquistador español Bernal Díaz del Castillo y otros acompañantes de Hernán Cortés vieron la cochinilla en el inmenso mercado de Tenochtitlán, pues ya se apreciaba la cantidad del fluido rojo.

La llegada de la cochinilla a Europa desde México, coincidió con un auge en marcha de la industria textil, el motor más importante de la economía del continente desde el siglo XIV, cuando las telas tuvieron una gran demanda en el siglo XVI.

El primer embarque de grana cochinilla salió del puerto de Veracruz con dirección a Sevilla hacia 1523. A su llegada, este nuevo colorante captó la atención del Rey Carlos V, quien pidió a Hernán Cortés le mandara información de esta “grana cochinilla” que era cultivada por los indios de la Nueva España.