La ciudad de Puerto Maldonado, en plena selva amazónica, se prepara a marchas forzadas para la llegada este viernes del Papa Francisco, en un operativo que involucra seguridad en una zona violenta, así como la prevención de epidemias de dengue o zika ante la llegada de miles de viajeros en plena temporada de lluvias en el Amazonas.

Uno de los mayores desafíos en la visita del Papa al Amazonas peruano será la contención de enfermedades transmisibles por mosquito –dengue, chikungunya y zika-, ya que sirve de vector para la enfermedad y supondría una amenaza para las masas que se espera vengan de todo Perú y otros países a ver al pontífice.

“Se ha fumigado para eliminar al vector, al mosquito. Pero es una gran preocupación”, explicó a Notimex Luis Otsuka, gobernador de Madre de Dios, provincia amazónica cuya capital es Puerto Maldonado y donde residen unas 140 mil personas.

“No vamos a decir a la gente que no venga. Pero es cierto que las fumigaciones no han eliminado al 100 por ciento el mosquito”, agregó el gobernador que se dijo “muy honrado” de recibir al pontífice.

Fuentes de la dirección regional de Salud de Madre de Dios colocaron esta semana decenas de carteles por la ciudad para que los visitantes y la población local adopte medidas para protegerse (vestir manga larga y usar repelente), mientras Notimex presenció fumigaciones en áreas periféricas de la ciudad.

En los últimos 12 meses hubo seis muertos por dengue y son cientos los casos de infecciones por la enfermedad en Madre de Dios, una región de bajo desarrollo humano y donde no hay una red de atención sanitaria capaz de responder a la demanda.

Fronteriza con Brasil y Bolivia, donde existe una carretera asfaltada que permite rápidamente la llegada de visitantes a cientos de kilómetros, se espera que decenas o incluso cientos de miles de personas vengan a Puerto Maldonado para ver al Papa el día 19.

El Papa pronunciará un mensaje de respeto al medioambiente y las comunidades indígenas desde esta capital amazónica.

No es la primera vez que se especula con la posibilidad de que una visita papal en áreas tropicales pueda provocar un aumento de los casos de enfermedades transmitidas por mosquitos.

El brote de zika de los últimos años en el continente americano y que golpeó con fuerza el noreste de Brasil, se cree que llegó desde la Polinesia francesa en 2013, probablemente debido a un viajero de la región que acudió a las Jornadas Mundiales de la Juventud en las que participó el Papa, según un estudio de la revista especializada Science de 2016.

Además del dengue, la seguridad es otro de los aspectos delicados de la escala amazónica de Jorge Mario Bergoglio.

No solo por el operativo que supone movilizar al Papa y organizar un recorrido por las calles de la ciudad con el “papamóvil”, sino también por la violencia y criminalidad en esta zona de Perú donde, en plena selva, mafias operan en el negocio ilícito del tráfico de personas, la extracción de oro y el contrabando.

A un centenar de kilómetros de la ciudad que visitará el Papa se extienden por unas 70 mil hectáreas cientos de campamentos mineros, algunos de ellos son totalmente ilegales.

De la zona no menos de 15 mil personas extraen oro del subsuelo amazónico sin apenas supervisión del Estado, en un sector controlado por grupos de delincuentes armados.

Hace unos días fue encontrado un joven muerto en Puerto Maldonado con seis disparos, en lo que se cree que es un ajuste de cuentas del tráfico de drogas.

Las autoridades dieron una serie de directrices a la población para limitar la presencia de objetos peligrosos, mientras el tráfico de vehículos será restringido durante el día de visita papal.