Asociaciones indígenas de Brasil, Bolivia y sobre todo de Perú esperan expectantes la visita del Papa a Puerto Maldonado, ciudad enclavada en plena selva amazónica y cuyos bosques son objeto de disputa por su riqueza de oro, madera y tierras agrícolas.

“Espero que el Papa recomiende una conservación del medio ambiente y sobre todo el respeto a los derechos de los pueblos indígenas”, dijo a Notimex Julio Cusurichi, presidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad) y quien será uno de los interlocutores indígenas del Papa.

“Nosotros estamos conservando los bosques, pero nos acusan de depredadores. Nosotros nos quedamos con los impactos en nuestras tierras ancestrales”, agregó el líder de Fenamad, quien representa a 10 mil indígenas de siete etnias y 36 comunidades en el departamento de Madre de Dios, uno de los 24 que conforman Perú.

La Fenamad reclama una “mayor gobernanza” de la tierra y de los recursos económicos internacionales generados por la protección de los bosques en una región de fuerte presencia maderera y sobre todo minera, debido a los ricos yacimientos auríferos de los ríos amazónicos de la zona, donde se practica la minería artesanal de forma irregular.

La invasión de territorios indígenas por mineros provocó en la década de los 80 la creación de Fenamad, "para protegerse ante la violencia y las matanzas”, explicó a Notimex la experta peruana Beatriz Huertas, quien trabajó en la región y es una de las más reconocidas especialistas en cuestiones indígenas del país.

“La minería ha tenido un impacto muy grande. Hay mineros que abusan de mujeres en las comunidades, las embarazan y luego las abandonan”, agregó.

La visita de Francisco a Puerto Maldonado, programada para mañana viernes, será "un día histórico”, comentó Cusurichi a Notimex.

Decenas de asociaciones indígenas de Brasil y Bolivia se organizaron para viajar a Puerto Maldonado, donde esperan que “el Papa escuche sus problemas”.

El Papa tiene previsto reunirse en Puerto Maldonado con líderes y grupos indígenas de toda la región, en una nueva iniciativa del líder católico por concienciar al planeta, como ya hizo con su encíclica Laudato Si, sobre la importancia de proteger al planeta, la naturaleza y la vida animal.

La región peruana amazónica de Madre de Dios –una de las de mayor diversidad natural y étnica, con cerca de 15 grupos de indígenas no contactados- es un lugar emblemático, por el impacto en las tierras indígenas de la minería artesanal y la tala maderera de los bosques.

“La minería ilegal de oro es absolutamente masiva en la región”, explicó a Notimex la experta Rebecca Spooner, de la organización Survival International, que denuncia el impacto en las comunidades indígenas de esta actividad que el gobierno peruano no ha logrado controlar.

Al daño ambiental del uso sobre todo de mercurio para separar el oro de otros metales se suma la prostitución, el tráfico de personas, la violencia, el contrabando y la corrupción, en una región que la propia autoridad peruana califica de “tierra de nadie”.

"El mensaje del Papa es un mensaje altamente esperanzador para nuestra Iglesia y para los pueblos que quizá no comparten nuestro credo", afirmó por su parte el obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, David Martínez, uno de los principales organizadores de la visita del pontífice a este enclave amazónico peruano.

Otro de los objetivos de la visita papal es que los fieles se mantengan en la Iglesia católica ante el avance de otras confesiones de rápido crecimiento, como los evangélicos pentecostales.