A 350 años de su muerte en 1667, los Museos Vaticanos sacaron a la luz una selección de dibujos y diseños de Francesco Castelli, conocido como “Borromini”, célebre arquitecto y uno de los artífices del esplendor de Roma durante el Renacimiento.

Pupilo preclaro del Bernini, sus creaciones todavía hoy sobresalen en la “ciudad eterna” gracias a los templos de Sant’Ivo en La Sapienza, Sant’Agnese en la Piazza Navona y el campanario de la Basilica Sant’Andrea delle Fratte.

Borromini llegó a Roma proveniente del Canton Ticino, ubicado en la actual Suiza, en 1619 cuando la urbe era ya un centro incomparable de las artes gracias al financiamiento de la Iglesia católica. A partir de entonces comenzó una prolífica carrera artística y arquitectónica.

Algunos de sus más célebres diseños en carbón, custodiados en la Biblioteca Apostólica Vaticana y lejos de la mirada de los curiosos, fueron exhibidos como parte de las celebraciones por el aniversario de su fallecimiento, que se extenderán durante prácticamente todo el 2018.

“Se trata de un corto pero precioso núcleo de papeles provenientes de la biblioteca que, en sus fondos, conserva importantes testimonios gráficos y documentarios del artista”, explicó Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos.

“Las obras provienen de los manuscritos Vaticano Latino 11257 y 11258 que contienen los papeles de Virgilio Spada, amigo y convencido sostenedor de Borromini, y del manuscrito Chigiano P. VII. 9, de la colección del Papa Alejandro VII Chigi”, agregó.

La selección focalizó la atención sobre la actividad del artista durante el pontificado del Papa Inocencio X Panphili (1644-1655). Entre otras cosas, incluye los bocetos del proyecto para la famosa Fuente de los Cuatro Ríos de la Piazza Navona.

Además de varios dibujos que son testimonios del itinerario del proyecto elaborado por el arquitecto para la remodelación del Palacio Pamphili, residencia de la familia del Papa Inocencio X.

Algunos diseños para la Basílica de San Juan de Letrán demuestran el empeño del artista para la restauración del edificio religioso solicitado por el Papa Inocencio con motivo del año santo de 1650.

Para ese mismo año se realizó el grandioso proyecto de restructuración de la Basílica San Pablo extramuros. Otros dibujos con diversos motivos confirman la versatilidad y vitalidad artística del artista, protagonista indiscutido del siglo XVI romano.