Para celebrar a uno de los editores, escritores y gestores culturales más fecundos del siglo XX e inicios del XXI, José Luis Martínez (1918-2007), el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia exhibe “Rostros de la palabra”.

La muestra fotográfica, integrada por diez imágenes que capturan momentos de una de sus grandes pasiones: el trato con intelectuales, artistas, académicos y políticos, forma parte de las actividades que la Secretaría de Cultura federal realiza para conmemorar el centenario del natalicio del escritor y editor mexicano.

Las imágenes en las que Martínez aparece acompañado por personalidades como Héctor Azar, Arthur Miller, Salvador Novo, José Emilio Pacheco, Eulalio Ferrer, Ramón Xirau, Luis Rius, Jaime Torres Bodet o Pedro Ramírez Vázquez, demuestran que el escritor, a quien Gabriel Zaid denominó el gran curador de las letras mexicanas, fue protagonista de la cultura mexicana.

Estando al frente del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), el Fondo de Cultura Económica y la Academia Mexicana de la Lengua, o como embajador de México en Perú y Grecia, y ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Martínez fue un interlocutor privilegiado del acontecer cultural nacional e internacional.

Durante la inauguración de la exposición “Rostros de la palabra”, las escritoras e investigadoras Leticia Romero Chumacero, María Emilia Chávez Lara y Liliana Weinberg, abordaron la labor realizada por el también académico, diplomático, editor y humanista en beneficio de las letras nacionales.

En un texto titulado “José Luis Martínez y sus ensayos académicos sobre el siglo XIX”, la doctora Leticia Romero Chumacero, especialista en literatura hecha por mujeres, dijo que el trabajo de José Luis Martínez va más allá de su admiración y respeto, y se convierte en gratitud y cariño, ya que su propia labor académica ha sido influida por la del homenajeado.

Externó además su admiración al percatarse que, a contrapelo, con sus ensayos y biografías, Martínez “exhumó” los nombres de publicaciones literarias y diversos autores liberales que habían sido mantenidos en el olvido por aduladores del régimen porfirista calificándolos de “traidores de la patria”, entre ellos, Manuel Acuña, Ignacio Ramírez, Manuel Gutiérrez Nájera, Ignacio Manuel Altamirano y otros.

Insistió que José Luis Martínez realizó una notable labor de rescate de la literatura mexicana del siglo XIX y, además, fue capaz de exponer una serie de “tareas” a futuro para los investigadores en el sentido de “reconocer su pasado” y abordar temas pendientes como el de la literatura en lenguas indígenas, del período colonial y del siglo XIX.

“Los ensayos académicos del maestro de José Luis Martínez son la expresión cordial, serena de su amor por las palabras (…) lo que nos recuerda que la investigación en la literatura mexicana es un ejercicio vital, exploratorio, placentero, lleno de sentido histórico, ético y estético”, manifestó la especialista.

En un texto leído por Héctor Orestes Aguilar, coordinador del CCLXV, Liliana Weinberg se refirió a la labor de José Luis Martínez como “curador” del género ensayístico mexicano, ya que con sus dos tomos de “El ensayo mexicano moderno” (1958) logró darle orden y coherencia a una vasta e importante producción de ensayistas mexicanos de los siglos XIX y XX.

En su oportunidad, la doctora María Emilia Chávez Lara se refirió al grupo de los ensayistas modernistas de principios del siglo XX, que no obstante las críticas que recibían (“el ensayo como género menor”) trataban de lograr “un proyecto de nación” a través de la Revista Moderna.