Hombres armados mataron a tiros a dos mujeres, madre e hija, que estaban trabajando en una campaña de vacunación contra la poliomielitis en la ciudad de Quetta, suroeste de Pakistán. 

El oficial de Policía en Quetta, Naseebullah Khan informó que las trabajadoras, identificadas como Sakina Bibi, de 50 años, y su hija Alizah, de 20 años, quienes vacunaban esta mañana a varios niños, como parte de la campaña nacional anti polio iniciada esta semana, cuando los pistoleros les dispararon. 

Los agresores, quienes iban en motocicleta, atacaron a un equipo de trabajadores de salud en un paso elevado en la carretera de Zarghoon, provocando la muerte de las dos trabajadoras de vacunación, según reporte del diario The News en línea. 

Los cuerpos fueron trasladados al hospital cercano para las formalidades médico-legales, destacó el responsable de la Policía de Quetta, la capital de la provincia paquistaní de Baluchistan. 

Hasta ahora, nadie se ha atribuido la responsabilidad del ataque armado, pero los militantes islamistas en Pakistán, como el grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), Movimiento Talibán de Pakistán, en lengua urdu, han atacado regularmente a los trabajadores de la campaña de vacunación contra la polio. 

El primer ministro de Pakistán, Shahid Khaqan Abbasi condenó el ataque armado de este jueves contra las dos trabajadoras de salud y ordenó una investigación para dar con los responsables. 

"Los equipos de la poliomielitis prestan un gran servicio nacional para salvar a nuestros niños de la enfermedad paralizante", afirmó el jefe de gobierno en un comunicado, difundido esta tarde por su oficina de prensa. 

Atacar a estos trabajadores dedicados, arriesgando sus vidas por su nación, es un “ataque a nuestro futuro", subrayó. 

Pese a que la Polio, una enfermedad infecciosa causada por un virus, que afecta principalmente a niños menores de cinco años y puede provocar una parálisis irreversible e incluso la muerte, la vacunación no es bien aceptada. 

Algunos militantes islamistas, leales a la red extremista Al Qaeda, las rechazan porque considera que son una “tapadera para los espías occidentales o una conspiración para esterilizar a los niños paquistaníes”. 

La desconfianza contra de campañas de inmunización comenzó en 2011, luego de la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, abatido en operativo militar realizado por comandos estadunidenses en una residencia a las afueras de la ciudad paquistaní de Abbottabad. 

De acuerdo con reportes de prensa, un médico paquistaní utilizó una campaña de vacunación falsa para recolectar muestras de ADN de Bin Laden bajo órdenes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadunidense, que lo buscaba por su presunta responsabilidad en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. 

El gobierno de Pakistán lanza regularmente campañas contra la poliomielitis, ya que junto con Afganistán y Nigeria son los únicos tres países en el mundo donde la enfermedad es endémica y no ha sido eliminada, a pesar de las amenazas del taliban. 

En 2015, un terrorista suicida mató a 15 personas fuera de un centro de vacunación en Quetta en un ataque reivindicado por los talibanes paquistaníes y otro grupo militante, Jundullah.