Rusia ya suministró los primeros sistemas antiaéreos S-400, de última generación, diseñados para derribar toda clase de blancos aéreos a una distancia de hasta 400 kilómetros y a una altura de hasta 30 kilómetros, informó hoy una fuente del sector militar industrial ruso.

“Se ha iniciado la aplicación del contrato y el primer envío ha sido entregado a China”, en virtud del acuerdo entre Rusia y China para la compra de los S-400, firmado en 2014, indicó la fuente, citada por la agencia rusa de noticias Interfax.

Explicó que el material enviado incluye un puesto de mando, una estación de radar, equipamiento, herramientas, accesorios y el resto de elementos del sistema.

El sistema S-400, uno de los orgullos de la industria armamentista rusa, fue desarrollado en Rusia en la década de 1990 como una mejora del sistema S-300, y ha estado operativo en el país desde 2007.

Además de China, Turquía tiene previsto adquirir en un futuro cercano al menos una batería S-400, a pesar de las críticas de Estados Unidos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El S-400 Triumf, el sistema de misiles antiaéreos de largo alcance más avanzado que entró en servicio en 2007, está diseñado para destruir aeronaves, cruceros y misiles balísticos, incluidos los de mediano alcance, además puede usarse contra objetivos terrestres.