Ahorrar “religiosamente” 20 por ciento mensual del salario permitiría reunir el enganche de una hipoteca, para lo cual es necesario organizar rigurosamente las finanzas personales, en particular si se planea pedir un crédito para comprar una vivienda, de acuerdo con analistas del sitio Propiedades. com. 

Así, es posible recurrir a la regla “50/30/20” como una opción para controlar más los recursos: la fórmula consiste en destinar 50 por ciento de los ingresos al consumo necesario: vivienda (hipoteca o renta), servicios (luz, agua, basura), transporte, comida, escuela, ropa.

Para gastos prescindibles, como cine, bares, aplicaciones de paga y 20 restante, para el ahorro se puede utilizar 30 por ciento.

Con la referida regla, al recibir la quincena se quitan los ahorros, y se organiza el presupuesto con lo que queda, según los expertos inmobiliarios. 

Esta metodología facilita asignar presupuestos con claridad y precisión, además de fijar las metas a futuro, subrayó el analista de Real Estate de Propiedades.com, Leonardo González.

“Está basada en topes de asignaciones, por lo que permite ajustar los hábitos de gasto e incorporar nuevos rubros sin generar estrés financiero o situaciones no previstas”, dijo.

Indicó que 20 por ciento de ahorro es un objetivo alto, por lo que si se cumple efectivamente puede usarse para el enganche de una hipoteca, recomendó  González.

Aseguró que además, al revisar el presupuesto quincenal y priorizar el ahorro, también se incentiva a contratar un crédito.

Por su parte, la experta en finanzas personales Adina Chelminsky, puntualizó que si bien pueden orientar, las reglas no son una obligación; “hay que encontrar parámetros que nos sirvan a cada uno y mecanismos adecuados para mejorar nuestras finanzas.

A decir de Chelminsky, esta regla dice que se deben hacer tres cosas con el dinero: gastar, ahorrar y pagar, pero depende de la situación y del momento para saber cuánto se debes asignar a cada cosa.

"La regla crea conciencia de que debes atender cada parte”, añadió Chelminsky al recomendar tener pocos propósitos y delimitar tanto un monto como un plazo.