Basada en una historia personal, la puesta en escena “Los hijos también lloran” es un retrato cultural, artístico y social de los años 80 que busca hacer reflexionar al espectador sobre su pasado y presente.

En charla con los medios, el actor Andrés Zuno, autor del guión, una adaptación de su novela homónima, refirió que las premisas de esta pieza son la conciencia y los detalles de los acontecimientos del pasado que marcan la vida de los seres humanos, como un temblor, la muerte de un ser querido o la música que te conecta con una generación.

Además de un recorrido sonoro por la música de los 80, el autor alude a programas de televisión como “Siempre en Domingo”, a la telenovela dirigida por Rafael Banquells, “Los ricos también lloran”, que fue exportada a más de 150 países y doblada a 25 idiomas.

“Es una ​referencia a la cultura popular mexicana que nos ha dado a conocer en muchas partes del mundo y de la cual muchas personas se sienten avergonzadas”, comentó el joven actor y escritor.

Recordó que en el proceso, los espectadores podrán reflexionar sobre cómo ciertos acontencimientos los marcaron. “A cuántos no la televisión los educó, nos vendieron esquemas de amor, de la familia y de desear encontrar al amor de tu vida y casarte”.

En ese tenor, indicó que “Los hijos también lloran, que planea tener 12 semanas en el Teatro Milán, se acerca a lo documental y autobiográfico con un toque de fantasía, a través de la música y la televisión.

“Es un atentado a revisar nuestro pasado, nuestras propias historias y recorrer el México de la década de los 80, con referentes ideológicos y culturales”, agregó Zuno, quien comparte escenario con Ludwika Paleta, Hamlet Ramírez, Pablo Perroni y Montserrat Marañon.