Tener miedo de los migrantes "no es pecado”, reconoce el Papa

El Papa Francisco reconoció hoy que tener miedo de los migrantes “no es pecado”, pero al mismo tiempo advirtió que sí es pecado dejar que ese temor impida salir al encuentro de los demás para...

El Papa Francisco reconoció hoy que tener miedo de los migrantes “no es pecado”, pero al mismo tiempo advirtió que sí es pecado dejar que ese temor impida salir al encuentro de los demás para recibirlos.

Esto durante el sermón de la misa que celebró con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, que celebró ante miles de personas en la Basílica de San Pedro del Vaticano y en la cual participaron numerosos solicitantes de asilo.

“No es fácil entrar en la cultura que nos es ajena, ponernos en el lugar de personas tan diferentes a nosotros, comprender sus pensamientos y sus experiencias. Y así, a menudo, renunciamos al encuentro con el otro y levantamos barreras para defendernos”, señaló, hablando en italiano.

Constató que muchas comunidades temen que los recién llegados perturben el orden establecido, “roben” algo que se ha construido con tanto esfuerzo; pero también los recién llegados tienen miedos: temen la confrontación, el juicio, la discriminación y el fracaso.

Aseguró que esos miedos “son legítimos”, porque están basados en dudas que son “totalmente comprensibles” desde un punto de vista humano. Al mismo tiempo ponderó: “Tener dudas y temores no es un pecado”.

“El pecado es dejar que estos miedos determinen nuestras respuestas, condicionen nuestras elecciones, comprometan el respeto y la generosidad, alimenten el odio y el rechazo. El pecado es renunciar al encuentro con el otro, con aquel que es diferente, con el prójimo”, siguió.

Más adelante indicó que la Jornada Mundial de los Migrantes, que a partir de ahora la Iglesia católica celebrará el segundo domingo de septiembre, es una invitación a superar nuestros miedos para poder salir al encuentro del otro, para acogerlo, conocerlo y reconocerlo.

A quienes llegan a un nuevo país los llamó a respetar las leyes, la cultura y las tradiciones locales, además de comprender los miedos de sus habitantes y sus preocupaciones de cara al futuro.

Asimismo, a las comunidades locales, las invitó a abrirse a la riqueza de la diversidad sin ideas preconcebidas, comprender los potenciales y las esperanzas de los recién llegados, así como su vulnerabilidad y sus temores.

Después de la misa, el Papa dirigió su bendición dominical con el Angelus, al mediodía de este domingo desde la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico Vaticano. Al final, dirigió un saludo a la comunidad latinoamericana Santa Lucía en Roma, con motivo de sus 25 años de vida.

“En este feliz aniversario, le pido al señor que les colme de bendiciones para que puedan seguir dando testimonio de su fe en medio de las dificultades, alegrías, sacrificios y esperanzas de su experiencia migratoria”, señaló en español.

Y pidió rezar por el éxito de su visita por Sudamérica que iniciará este lunes: “Mañana viajaré a Chile y Perú. Les pido acompañarme con la oración en este viaje apostólico”.