La vasta mayoría de los trabajadores dedicados a la limpieza de las plantas productoras de carne en Estados Unidos son inmigrantes indocumentados, que a menudo sufren amputaciones y no son compensados por estos accidentes que son evitables, señaló Bloomberg.

Una amplia investigación que publicó este fin de semana la agencia de información financiera concluyó que la limpieza en los rastros industriales, donde se procesa carne de res y de pollo, es uno de los más arduos y peligrosos en Estados Unidos.

Una de los contratistas que ofrece sus servicios para gigantes de los alimentos es Packers Sanitation Services, la mayor firma de limpieza de la industria cárnica, que según el gobierno federal es la empresa cuyos empleados sufren por mucho la mayor cantidad de amputaciones en Estados Unidos.

Los trabajadores de esa empresa sufren 14 lesiones graves por cada 10 mil empleados, con un índice de amputación de 9.4 desmembramientos por cada 10 mil empleados, o casi cinco veces más que la tasa general para quienes se desempeñan en la industria de la manufactura en Estados Unidos.

Estos trabajadores operan el llamado “turno de cementerio”, o el que va de las 11 de la noche a las primeras horas de la mañana, durante el que en teoría se detienen las máquinas para matar y destazar animales.

Estos empleados ganan tres veces menos que los trabajadores contratados directamente por las empresas de la industria cárnica, como Tyson Foods, y de acuerdo con Bloomberg son en su “vasta mayoría” inmigrantes sin documentos.

Una trabajadora latinoamericana que en la nota es identificada solo como Martha, quien sufrió una severa lesión en el brazo que le causó una discapacidad permanente, ganaba 202 dólares a la semana en tanto que un empleado de Packers tiene un salario promedio de 11.86 dólares la hora.

La compañía y su aseguradora argumentaron que Martha no tenía derecho a una indemnización más allá de los gastos médicos, porque había pasado por alto reglas de seguridad sobre apagar las máquinas. Martha dijo que había limpiado así durante 22 meses sin que los gerentes dijeran una palabra.

Un tribunal del estado de Kansas dio la razón sin embargo a los empleadores y de acuerdo con Bloomberg, Martha “desapareció después de eso, desvaneciéndose como muchos trabajadores indocumentados que se lesionan en el trabajo”.

“Los trabajadores de saneamiento enfrentan algunas de las condiciones más duras y peligrosas en la industria estadunidense y no hay protestas porque son en gran parte inmigrantes mal pagados escondidos en el turno de noche”, explicó Deborah Berkowitz, investigadora principal de NELP.

La representantes del grupo civil NELP (Proyecto Nacional sobre Leyes en el Empleo) añadió que “ese es el costo de que los consumidores estadunidenses deseen proteínas baratas y de que la industria cárnica y avícola exija enormes ganancias”.

En otra empresa, Farm Fresh, en el estado de Alabama, los empleados de limpieza se veían obligados a trabajar a toda velocidad, con agua contaminada con grasa y agallas de pollo hasta los tobillos, encerrados en habitaciones mal ventiladas con productos de limpieza clorados.

Según una queja legal interpuesta por personas que laboraban en Farm Fresh, varios debieron buscar ayuda médica por problemas causados por las condiciones de trabajo. Además, aquellos que no podían mantener el ritmo laboral eran trasladados como castigo a un área extremadamente fría de la planta.

Pese a los riesgos que corren los empleados de la industria cárnica en Estados Unidos en general, Bloomberg indicó que las empresas operan ahora “sin mucho temor” a ser multadas por las dependencias federales desde que el presidente Donald Trump asumiera el cargo.

Uno de los casos de abuso involucra a un empleado originario de México, llamado Hugo Ávalos, de 41 años de edad y quien en 2013 perdió la vida en una planta de la empresa Interstate Meat Distributors, en el estado de Oregon.

La viuda de Ávalos está demandando a la contratista DCS Sanitation Management por negligencia, acusando que se exigía a los trabajadores limpiar las máquinas mientras éstas estaban en funcionamiento, de acuerdo con documentos de la corte.

Los propios abogados de la empresa aceptaron que era posible limpiar las máquinas cuando estaban apagadas, pero que esto limitaría las utilidades de los accionistas.

“Los gerentes de DCS sabían que era posible limpiar las máquinas sin encenderlas, pero creían que hacerlo no tendría sentido financiero”, aceptaron los propios abogados de la empresa contratista en documentos de la corte.