Un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para medir los niveles de prosperidad en esta ciudad, determinó que se requiere de un control más puntual de la expansión de su mancha urbana, así como la distribución más equitativa de la infraestructura que desarrolla.

El director del Instituto Municipal de Planeación del ayuntamiento de Mérida, Edgardo Bolio Arcero, explicó en entrevista, que Mérida realizó un convenio con un programa de la ONU desarrollado para apoyar y estudiar los asentamientos humanos.

“Ese programa es el equivalente a una agencia de la ONU para las ciudades y en ese marco se realizó en esta ciudad una medición denominada Índice de Prosperidad de las Ciudades, para conocer la situación actualizada en torno a ese tema”, precisó.

“El estudio realiza una especie de fotografía del estado en el que se encuentra la ciudad, en que cosas podemos decir que estamos bien y en qué cosas solo estamos como ciudad y en ese marco los puntos clave en el tema de la prosperidad están relacionados con su expansión e infraestructura”.

Aclaró que aunque esos son los puntos más críticos arrojados por el estudio como los principales retos para la prosperidad futura de Mérida, hay otros temas que también requieren de atención urgente como el caso de la movilidad urbana, el tema de la inclusión de las personas con discapacidad, así como poner freno a la pérdida de zonas arboladas.

“La prosperidad no está relacionada solo con los ingresos económicos, prosperidad también está ligado a la calidad de vida, con el medio ambiente, con el transporte público, para que una ciudad realmente prospere se debe ver ese crecimiento y bienestar en todas las áreas, regiones y colonias”, abundó.

Obviamente, todo esto es además de la necesidad de atraer inversiones, generar empleos, ampliar los servicios de salud pública, mejorar los servicios públicos municipales, la recoja y disposición de residuos sólidos, entre muchas otras, sin embargo el estudio de la ONU ayuda a identificar cuáles son las principales amenazas a la prosperidad.

Por ello, es importante empezar a tomar acciones para poner un freno a la expansión desordenada que ha tenido Mérida en las últimas décadas, que ha privilegiado la edificación de grandes fraccionamientos horizontales que ocupan grandes de extensiones de terreno, en sitios muy retirados del centro de la capital.

“Es lo que popularmente llaman el efecto dona, la mancha urbana se expande, pero el transporte público sigue concentrado en el centro de la capital, lo cual sin duda ya empezó a causar problemas en la calidad de vida de los habitantes de la capital yucateca, porque han aumentado los tiempos de traslado de la casa al trabajo y viceversa”, subrayó.

En el tema del desarrollo de infraestructura el reto es que haya un crecimiento más equitativo y no se concentre en solo una parte de la ciudad.

En este caso, el funcionario destacó el plan del Centro Cultural del Sur y el Circuito Sur, obras que se desarrollan en la actual administración y que han servido para detonar la actividad económica y comercial en esa zona de la ciudad, en donde se concentran las colonias con mayores índices de pobreza y desarrollo.