En 2017, la economía mexicana mostró un desempeño moderado y se estima que creció a una tasa anual de 2.3 por ciento en cifras ajustadas por estacionalidad, destacó Banco Base.

En promedio, durante los primeros tres trimestres del año, la economía mexicana creció a una tasa anual de 2.51 por ciento. La estimación oportuna del cuarto trimestre se publicará el 30 de enero y la estimación final de crecimiento económico se dará a conocer hasta la segunda mitad de febrero.

El crecimiento esperado para el cierre de 2017 es mayor a lo esperado hace un año con la entrada del presidente estadunidense Donald Trump.

Sin embargo, podría decirse que la entrada de Trump a la Presidencia estadunidense ha traído incertidumbre a la economía mexicana, que se ha traducido en máximos históricos del tipo de cambio y en una mayor volatilidad cambiaria, lo cual a su vez ha impactado a la inflación que no alcanzaba niveles por arriba de 6.6 por ciento desde hace 16 años.

También podría pensarse que durante el año la inflación estuvo determinada por los movimientos en el tipo de cambio, en particular al inicio del año y, debido a que se espera que continúe la volatilidad cambiaria en 2018, el panorama para la inflación sigue deteriorado.

En consecuencia, se vislumbra que durante 2018 el Banco de México (Banxico) suba su tasa de interés en tres ocasiones por 25 puntos base cada una, para cerrar el próximo año en un nivel de 8.0 por ciento.

Aunque en el año que está por terminar se observó un crecimiento económico moderado, se pueden destacar algunos indicadores económicos favorables como el consumo, que se vio beneficiado por una apreciación del peso mexicano.

Por el lado del gasto público se prevé que 2017 cierre con un superávit primario, lo cual permitió que las principales agencias calificadoras de crédito, con excepción de Moody's, cambiasen su perspectiva sobre la calificación de la deuda de México de negativa a estable.

Mientras que para 2018 se cree que la economía mexicana crezca a una tasa de 2.5 por ciento impulsada por un mayor gasto de gobierno, dado que es año electoral, y también por una mayor tasa de crecimiento del consumo como efecto indirecto de las elecciones, pues se incrementa la confianza del consumidor y se observa un efecto multiplicador del gasto.

Por otro lado, se espera que las exportaciones crezcan. Sin embargo, la incertidumbre relacionada con la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la dinámica entre la política monetaria de México y Estados Unidos, podrían mermar la inversión.

En tanto, se prevé que la inflación siga determinada por el tipo de cambio, ya que el desempeño de los precios en México es tal que cuando sube el precio de los insumos, los precios al consumidor suben, pero cuando baja, los precios al consumidor no se ajustan a la baja.

Con esto, se conjetura que los principales retos para la economía mexicana en 2018 sean el crecimiento de la inversión, que se logre un regreso a la estabilidad de los precios al consumidor y la política monetaria, ya que la tasa de interés se encuentra en niveles altos, y si el Banco de México persigue su objetivo de inflación, tendrá que seguirla subiendo.

En resumen, se anticipa que 2018 será un año de retos desde el punto de vista del tipo de cambio y la inflación, enmarcado sobre todo por la renegociación del TLCAN y las elecciones en México.