El expresidente guatemalteco Álvaro Arzú, cuyo gobierno (1996-2000) suscribió el acuerdo con la guerrilla que puso fin a un conflicto armado interno de 36 años, reconoció hoy la necesidad de que exista voluntad de todos los guatemaltecos para construir la paz.

Arzú, alcalde de la Ciudad de Guatemala, fue uno de los invitados de honor a la conmemoración del 21 aniversario del acuerdo de paz “firme y duradera” entre el gobierno y la otrora guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

El acto oficial, realizado en el Patio de la Paz del Palacio Nacional de la Cultura, antigua sede del gobierno, fue encabezado por el presidente Jimmy Morales y el vicepresidente Jafeth Cabrera.

En tanto, la URNG denunció en un comunicado la “falta de voluntad política” de los sucesivos gobiernos, que ha impedido el cumplimiento de los compromisos derivados del acuerdo de paz, firmado el 29 de diciembre de 1996, luego de casi una década de contactos entre las partes.

En su intervención en la ceremonia oficial, Arzú aseveró que la paz “no se firma de una vez y para siempre”, sino que se construye cada día y se necesita voluntad para cumplir sus compromisos y desafíos.

“Debemos rescatar la política, y debemos hacerlo no como el mercadeo de una ilusión, no como la promoción oculta de la violencia sino como lo que es: un proyecto de paz, basado en la denuncia de la mentira y de las segundas intenciones”, exhortó Arzú.

Por su parte, el presidente Morales y su esposa Patricia de Morales cambiaron la rosa que adorna el Monumento de la Paz, en el patio central del Palacio Nacional de la Cultura, donde fue suscrito el acuerdo en 1996.

El convenio, avalado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), puso fin a un conflicto armado interno que en 36 años causó 200 mil muertos y desaparecidos, y el desplazamiento de unos 45 mil indígenas, refugiados en el sur de México.

Morales dijo que los acuerdos de paz representan una guía para cambiar la realidad del país e impulsar su desarrollo, y exhortó a la población a no desmayar y esforzarse para hacer realidad los compromisos sociales y productivos contenidos en los acuerdos de paz de Guatemala.

En tanto, la Premio Nobel de la Paz 1993, Rigoberta Menchú, y representantes de organizaciones indígenas criticaron al presidente Morales por su falta de compromiso con el convenio.

Menchú aseveró que la ausencia de guerra no implica la paz, pues la mayoría de la población guatemalteca, en especial los pueblos indígenas, padecen pobreza, violencia, marginación y racismo.

La titular de la gubernamental Secretaría de la Paz (Sepaz), Lourdes Xitimul, reconoció que no hay un presupuesto adecuado, “real”, para dar seguimiento a las acciones establecidas en los acuerdos en las áreas de desarrollo de los pueblos indígenas, salud, educación, entre otras.

Sectores políticos, académicos y populares han coincidido en la falta de voluntad de las autoridades para involucrar a la población en las acciones de los acuerdos de paz, que “están muy alejados de la mayoría de los guatemaltecos”.