Para todo aquel que visita la ciudad de San Francisco, California, después de cruzar el puente colgante Bay Bridge, es imprescindible pasear por Fisherman's Wharf, uno de los barrios de ocio con mayor actividad y que debe recorrerse sin prisa.

Cercano al afamado muelle Pier 39 y la avenida North Point St, es un sitio que se caracteriza por la cantidad de restaurantes especializados en pescados y mariscos. Para acceder a uno de ellos se debe contar con tiempo a fin de esperar la mesa asignada.

Mientras esto sucede, se observa a ríos de gente transitar que acude a la zona también para tomarse foto con quienes se tiñen de un solo color o escuchar la música de los artistas callejeros y bailar como si nadie los estuviera viendo. Lo importante es mostrarse alegres y positivos.

Si el turista corre con suerte, tendrá el privilegio de presenciar las acrobacias de escuadrillas de aviones de la Fleet Week en San Francisco que rinde homenaje a los miembros de la US NAVY.

Fisherman's Wharf se construyó en 1853. Fue el primer puerto de San Francisco y rápidamente se convirtió en un importante centro marítimo de distribución de pescado fresco hasta que, en 1950 con la llegada de la tecnología moderna, la zona de la bahía entró en decadencia.

Entre otras actividades, el visitante puede dar un paseo en bicicleta, en moto o correr por sus calles.

Quizá acudir al viejo Acuario de la Bahía para conocer los entresijos del Submarino USS Pampanito y la historia de la Segunda Guerra Mundial, o bien, regresar al pasado con los juegos del Musée Mécanique.

Al otro extremo está el museo Ripley's Believe It or Not! y el Museo de Cera. Pero si lo que se desea es un espacio de calma, recostarse en el césped, observar el paisaje, escuchar el canto de las aves, sentir la brisa del mar y observar a los lejos el Golden Gate, símbolo de San Francisco, el Maritime National Historical Park es el lugar ideal.

Es clásico porque familias enteras conviven y los niños aprovechan para jugar y correr hasta agotarse. A lo lejos se observa la Plaza Ghirardelli, donde los visitantes hacen largas filas para solicitar una bebida de chocolate, café o degustar sus exquisitos postres.

Al interior de la tienda Ghirardelli, después de observar al payaso que entretiene a los niños haciéndoles figuras con globos y pompas de jabón, el público puede hallar cualquier variedad de chocolates y otros dulces. Todo aquel que viene a San Francisco no puede dejar de asistir y llevarse a casa una buena dotación.

Después de una larga jornada, qué mejor que una cena a la luz de la Luna y frente al Bay Bridge que luce majestuoso con su iluminación. Y después, dar un paseo por la ciudad, cuyos rascacielos no lucen igual de día como de noche. Sin duda, un paisaje exquisito.