El peso mexicano cerró el año con una apreciación de 5.14 por ciento o un peso y siete centavos, y cotizar en alrededor de 19.66 pesos por dólar, y tocar un máximo histórico nominal de 22.0385 pesos por dólar el día 11 de enero y un mínimo de 17.4503 pesos por dólar el día 19 de julio, pasados.

De acuerdo con Banco Base, la moneda nacional mostró una volatilidad anualizada de 11.42 por ciento, la máxima registrada en enero, que se ubicó en 19.44 por ciento.

Al comienzo de 2017 el tipo de cambio tocó un máximo cercano a 22 pesos por dólar en medio del nerviosismo previo al comienzo de la administración de Donald Trump, mismo que se disipó una vez que asumió la Presidencia de Estados Unidos, y fue evidente que no podría cumplir sus agresivas promesas de campaña de forma inmediata.

Lo anterior, indicó la entidad financiera, permitió una recuperación de la moneda nacional hasta un mínimo en el año cercano a 17.45 pesos por dólar, lo cual cedió al peso cerrar el año con su primer avance anual desde 2012.

Los factores que determinaron el tipo de cambio durante 2017 fueron la especulación en torno al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y su renegociación.

Además la incertidumbre para la inversión en México a raíz de la aprobación de la reforma tributaria en Estados Unidos, el nerviosismo relacionado con las elecciones de México en 2018 y el proceso de normalización monetaria en Estados Unidos.

A ello contribuyó la aversión al riesgo relacionada con episodios de inestabilidad geopolítica, principalmente por tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte.

A pesar de que el peso se apreció en el año, no todo fue positivo. En la segunda mitad del año, los principales factores que afectaron la cotización del peso fueron el comienzo de la renegociación del TLCAN, la aprobación de la reforma tributaria en Estados Unidos y la cercanía a las elecciones presidenciales de 2018, pues varios partidos ya han definido precandidatos durante los últimos dos meses del año.

Debido a esto, en diciembre el peso mexicano registró una depreciación de 5.55 por ciento o un peso y tres centavos, siendo la mayor caída mensual desde noviembre de 2016, cuando se dio a conocer que Trump había ganado las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

En el año que termina, el peso también enfrentó presiones en contra, como consecuencia de la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal, pues se cumplió la expectativa de tres incrementos a la tasa de referencia a un rango de entre 1.25 y 1.5 por ciento, respectivamente, aunque a diferencia de años anteriores.

Por su parte, el precio del petróleo dejó de ser un determinante para el tipo de cambio, en particular durante la segunda mitad del año, ya que en el rango en el que se ubicó dejó de ser una preocupación para las finanzas públicas.

Para 2018 existe una alta probabilidad de que los factores de riesgo para México repercutan en una alta volatilidad.

No obstante, al regresar la liquidez al mercado cambiario, también es probable que la volatilidad disminuya de manera temporal, permitiendo una apreciación moderada del peso.

Durante el primer trimestre del año, el principal tema para el mercado cambiario será la renegociación del TLCAN. En caso de que se alcance un resultado favorable, el tipo de cambio podría bajar hacia el nivel de 18.50 pesos por dólar.

Mientras que, en el segundo trimestre del año, el mercado seguirá de cerca el proceso electoral. En caso de que el candidato que vaya al frente dé su respaldo a la continuidad de las reformas estructurales, en particular la energética, el peso podría cotizar por debajo de 18.00 pesos por dólar.

Ya durante el segundo semestre, el desempeño del tipo de cambio dependerá del desenlace de la renegociación del tratado comercial trilateral y de las elecciones a mitad del año.