La Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec) otorgó este año ayudas en la siembra de verduras en poco más de 400 mil metros cuadrados que permanecían subutilizados, a fin de recuperar suelos ociosos.

Se trata de la primera ocasión en que la secretaría integra este componente; en el marco del Programa de Desarrollo Agropecuario y Rural, se lanzó la convocatoria para la presentación de proyectos productivos que contribuyan a la recuperación de esos suelos, con una inversión de un millón 100 mil pesos.

La titular de la dirección general de Desarrollo Rural, Adriana Contreras Vera, dijo que por instrucción del jefe de gobierno se realizaron diversos recorridos por la zona rural de la Ciudad de México para escuchar las demandas de las personas,

Durante esta acción se solicitó el apoyo de la Sederec en el rescate de los suelos ociosos para evitar el desarraigo a la tierra o que los terrenos sean ocupados por asentamientos irregulares, en detrimento del medio ambiente.

En los plazos marcados por la convocatoria, se presentaron diversos proyectos y fueron 20 los seleccionados, ya sea de manera individual o grupal, hasta con 10 integrantes, en las delegaciones Tlalpan, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco.

En estas cuatro demarcaciones, indicó, se ha sembrado brócoli, avena forrajera, ebo y nopal, en una superficie total de 44.16 hectáreas que con anterioridad habían estado abandonadas por parte de las personas productoras a falta de recursos económicos.

Resaltó que en las siete delegaciones rurales se concentra la generación de servicios ambientales para el Valle de México y es una fuente fundamental en la producción de alimentos que contribuyen a la seguridad alimentaria de los capitalinos.

“La protección y conservación del patrimonio natural es fundamental para la supervivencia de la población y sustentabilidad de la ciudad, pues depende de los servicios ambientales que ahí se originan”, dijo.

Destacó que el objetivo de la dependencia es contribuir a la recuperación de suelos ociosos mayores a media hectárea, por medio de ayudas que generen procesos de producción sostenibles y con prácticas agroecológicas.

Así se evita el uso de pesticidas y agroquímicos, a fin de obtener alimentos sanos e inocuos para el ser humano, y además, contribuir al derecho de un medio ambiente saludable.