La evacuación de enfermos de Ghouta Oriental, principal feudo opositor en las afueras de Damasco, terminó hoy con la salida del último grupo de personas, tres días después de iniciada la operación luego que el Ejército sirio alivió el sitio en la zona en virtud de un acuerdo con los rebeldes.

Los evacuados, entre los que se encuentran 29 enfermos en estado grave y 31 prisioneros, salieron a través del paso de Wafidin, que comunica Ghouta Oriental con el área controlada por el Ejército sirio, reportó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El Comité Internacional de La Cruz Roja y la Media Luna Roja Siria, con el apoyo de militares de Rusia, evacuaron a los enfermos graves y los rehenes a diversos hospitales de Damasco.

Según el Ministerio ruso de Defensa, al menos 111 personas fueron evacuadas de Ghouta Oriental, incluidos 29 enfermos graves y 31 rehenes, con la colaboración de militares del Centro Ruso para la Reconciliación en Siria.

Entre los 29 pacientes que salieron de Ghuota Oriental, figuran 18 niños y cuatro mujeres que sufren enfermedades cardiacas, cáncer y problemas renales.

Pese a que esta evacuación fue un primer paso “crucial”, la Sociedad Médica Siria-Americana (SAMS) alertó que un total de 641 pacientes necesitan salir de manera urgente de Ghouta Oriental para recibir tratamiento médico.

La evacuación tuvo lugar en virtud de un acuerdo entre el régimen sirio y la facción armada Ejército del Islam, una de las principales organizaciones que tienen bajo control las alturas sitiadas.

Tras el pacto, el régimen de Bashar al Assad permitió las evacuaciones por razones médicas de Ghouta Oriental hacia Bagdad ante la presión de las Naciones Unidas, que alertaban sobre el riesgo que corría la vida de unos 500 enfermos, entre ellos 130 niños.

En Ghouta Oriental, uno de los últimos bastiones rebeldes en Siria, más de 400 mil civiles, incluidos unos 130 mil menores, permanecen atrapados y sitiados por las tropas gubernamentales desde 2013 sin apenas comida y medicamentos.

La región es una de las cuatro “zonas de distensión” establecidas en mayo pasado por Rusia, Irán y Turquía, con el objetivo de intentar alcanzar una tregua que allane el camino para poner fin a la guerra que ha dejado más de 340 mil muertos y cerca de 12 millones de desplazados y refugiados desde marzo de 2011.