El sacerdote Benito Torres, invitó a la población a cooperar con comida, recursos o bien con sus servicios para atender a más de un centenar de personas sin hogar que se espera acudirán el 31 de diciembre a la Iglesia de la Santa Cruz y Soledad de México a celebrar el Año Nuevo.

De acuerdo con el clérigo de la Arquidiócesis de México, se espera que el último día del año entre 100 y 150 personas sin hogar hagan fila a un costado de la referida Iglesia, ubicada en calle Santa Escuela 12, en el Centro Histórico, delegación Venustiano Carranza, para recibir comida y poder celebrar el inicio de 2018.

Ante ello, solicitó la ayuda de todas las personas de buena voluntad que puedan donar un guisado o bien, brindar sus servicios repartiendo los sagrados alimentos.

La comida para estas personas que viven en situación de calle se llevará a cabo a las 14:00 horas, del domingo 31 de diciembre y el objetivo es que todas puedan tener en la mesa un plato de guisado caliente, detalló.

“Este comedor acaba de cumplir dos años, lo abrimos con mucho esfuerzo para esta gente que no tiene que comer por falta de familia; de ordinario, comen aquí cada domingo, pero se espera que en esta fecha, en la que debemos compartir y ser misericordiosos, ellos puedan disfrutar de algo mejor. Algunos son inmigrantes, otros padecen alguna adicción”, explicó.

El encargado de la Iglesia de la Santa Cruz y Soledad de México, indicó que esta labor se lleva a cabo semanalmente a fin de que la gente sienta a Dios cerca y acuda a la Iglesia.

“También para generarles confianza y amor, con el objetivo de que, si en algún momento están dispuestos a salir de su situación, sepan que aquí podemos orientarlos y ayudarlos”, según publicó el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (Siame).

Torres Cervantes resaltó que la mayoría de la población que vive en esta situación es porque perdió su trabajo, pues muchas son personas de provincia que no cuentan con empleo y los gastos los van absorbiendo día a día.

También, dijo, hay quienes se desesperan y se refugian en las drogas y el alcohol, “hasta terminar en esta situación” o bien salen de las cárceles y se les imposibilita reincorporarse a la sociedad por sus antecedentes, o quienes desde pequeños viven en la calle.

El clérigo invitó por ello a los fieles arquidiocesanos a apoyar a la población indigente, no sólo este 31 de diciembre, sino todo el año, ya sea con comida, con recursos, con utensilios o con manos dispuestas a servir.