La madre de Juan Pablo, joven de 19 años que murió bajo los escombros del inmueble ubicado en la calle Escocia número 4, observa los trabajos de demolición de lo que fue su hogar y expresa con dolor que cada día sin su hijo “es peor”.

Araceli Ramírez oculta sus lágrimas bajo unos lentes obscuros; su cabello rizado y cano también contribuye a disimular su pena. Recuerda que vivía en el primero de siete pisos del inmueble; ella logró salir pero su hijo se quedó en el edificio que se derrumbó casi de manera instantánea el 19 de septiembre pasado.

A poco más de tres meses del movimiento telúrico Araceli señala que no ha recibido apoyo alguno de las autoridades, aunque reconoce que tampoco lo ha buscado porque “estoy pasando por un duelo muy grande y no he tenido ánimos de nada”.

Explica que los vecinos solicitaron un dictamen pericial por el derrumbe de Escocia 4 para determinar, en su caso, la responsabilidad de la muerte de al menos nueve personas y la pérdida patrimonial de las familias de los siete departamentos ocupados y de la oficina que ahí estaba instalada.

Por ello, señala que solicitaron a las autoridades de la delegación Benito Juárez una prórroga de un día para terminar con las labores de los peritos y del notario que acudió a dar fe de las diligencias.

“Me paré enfrente de esa máquina a rezar el rosario para que la detuvieran y así fue, la delegación ha sido sensible pararon la demolición para evitar que se contaminará el área de Escocia 4 con el derrumbe de Escocia 10”, comentó.

Mientras la madre de la familia Irigoyen Ramírez espera que los peritos entreguen al notario un dictamen preliminar, ella, junto con su esposo y su hija, vive en casa de una de sus hermanas.

Sin embargo, espera recibir alguna ayuda por parte de las autoridades para rentar una vivienda cerca de la zona para que su hija, quien estudia en el Centro Universitario México (CUM), a donde también acudía Juan Pablo, continúe sus estudios.

El jefe delegacional en Benito Juárez, Christian von Roehrich, anunció que los trabajos de demolición continuarán durante la próxima semana y que los gastos aproximados del derribo oscilan entre un millón y millón y medio de pesos, que correrán a cargo de la demarcación.

“No pararemos hasta que los vecinos que perdieron su vivienda por el sismo del 19 de septiembre tengan la certeza de que se les regresará su departamento, el cual será gratuito y sin costo alguno en trámites para escrituración, con la garantía de que todo el proceso de reconstrucción será transparente en beneficio de todos y todas”, afirmó el delegado.