Beneficiaron en 2017 a personas vulnerables en tratamiento de adicciones

El Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones en la Ciudad de México (IAPA) otorgó 422 apoyos para tratar a personas que viven en situación de vulnerabilidad social, durante 2017...

El Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones en la Ciudad de México (IAPA) otorgó 422 apoyos para tratar a personas que viven en situación de vulnerabilidad social, durante 2017.

Estos se proporcionaron mediante el Programa de Otorgamiento de Ayudas para la Prestación de Servicios de Tratamiento contra el Consumo de Sustancias Psicoactivas a Organizaciones de la Sociedad Civil, Organismos Públicos y Privados en la Ciudad de México (Prosust), el único con que cuenta el IAPA.

Las ayudas económicas, también denominadas becas de tratamiento, son para las personas que no pueden costear un servicio especializado que les permita superar un proceso adictivo, detalló el instituto en un comunicado.

El monto de la beca se entrega al Centro de Atención de Adicciones (CAA's) al que se canaliza a la persona que requiere tratamiento. De 2012 a 2017 un total de dos mil 223 personas que consumían sustancias psicoactivas y que viven en situación de vulnerabilidad social, fueron beneficiadas con becas del IAPA.

En 2016, el 20 por ciento de las personas solicitó una beca para recuperarse de su adicción al alcohol; 19, a la mariguana; 17, a los inhalables; un porcentaje similar mencionó el crack; 15 por ciento dijo ser poliusuaria; 10, cocaína; 1, cristal; 0.5 clonazepan/tramador y otro 0.5 por ciento heroína.

Durante el mismo año, 75 por ciento de las personas usuarias del Prosust fueron canalizadas a CAA's que trabajan con modalidad residencial y 26.5 por ciento a Centros de modalidad ambulatoria. Cada beca tiene una duración de al menos tres meses.

La beca solo se proporciona a los CAA's que trabajan con total apego a la Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-2009 y que por lo tanto cuentan con Registro del IAPA. De esta forma se tiene la certeza de que la persona enferma de adicción recibirá el tratamiento profesional y de calidad.

Como parte de la evaluación del programa se preguntó a los beneficiarios si consideraba adecuado el tratamiento recibido: 94 por ciento de ellos lo calificó de satisfactorio y un 96 por ciento dijo haber recibido las habilidades necesarias para dejar de consumir sustancias psicoactivas.

Además, el 88 por ciento de las personas usuarias manifestó que el tratamiento recibido le fue más útil que otro recibido anteriormente.

Un total de 316 becas fueron entregadas en el año 2012; 272 en 2013; 419 en 2014; 390 en 2015; 404 en 2016 y 422 en 2017. En este último año el Prosust aumentó su cobertura en 10.5 por ciento y su presupuesto en 14.2 por ciento.

De las 422 becas otorgadas en 2017, 59 sirvieron para apoyar a mujeres, de las cuales 15 eran menores de edad; así como a 363 hombres, 64 de ellos menores de edad.

En el año 2016, el 69 por ciento de las personas beneficiarias del Prosust concluyó los tres meses de tratamiento y el 31 por ciento no lo hizo. Estos porcentajes se encuentran dentro del rango internacional que se maneja para los procesos de recuperación de una adicción.

Creado en 2012, el Prosust ha tenido diferentes denominaciones desde su creación, en aquel año se llamó Proyecto de Estímulos a Establecimientos Especializados que sin Fines de Lucro ofrecen Servicios de Tratamiento para el Consumo de Sustancias Psicoactivas en el D.F.

Un año después, el nombre se modificó a Otorgamiento de Subsidios para la Prestación de Servicios de Tratamiento contra el Consumo de Sustancias Psicoactivas a Organizaciones de la Sociedad Civil, Organismos Públicos y Privados en la Ciudad de México.

A partir de 2016 el proyecto se sometió para su consideración y aprobación al Comité de Planeación del Desarrollo de la Ciudad de México (COPLADE), en los términos de la Ley de Planeación del Desarrollo del Distrito Federal y de conformidad con lo dispuesto en el Programa General de Desarrollo del Distrito Federal.

Es en este año que el Prosust recibió su denominación actual y se convirtió en programa social. El programa está sometido a un riguroso proceso de transparencia, así como a un seguimiento y evaluación permanentes.