En México existen, al menos, nueve prioridades que se tienen que resolver para garantizar los derechos de la niñez, por lo que la Estrategia Atajos es una herramienta que ayudará a los servidores públicos a identificar las necesidades de niñas, niños y adolescentes en su comunidad.

Para ello, el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) dio a conocer dicha táctica, como una ruta de trabajo que orienta a las delegaciones federales al quehacer de los distintos temas de niñez y adolescencia y permite mirar y escuchar a este sector de manera conjunta.

Los “Atajos” son caminos más cortos para que las autoridades en México, atiendan de inmediato las necesidades de ese sector de la población, para que existan más ojos, oídos y manos por sus derechos.

Permitirá encontrar otros programas o instituciones aliadas, para atender sus problemáticas desde diferentes enfoques y de forma integral.

A través de su página de Internet, el organismo detalló que la estrategia se compone por un conjunto de acciones inmediatas, integradas en nueve prioridades nacionales: embarazo infantil y adolescente en México; niñez en riesgo que vive en basureros, ladrilleras y tiraderos; muerte perinatal.

Así como abandono escolar; ampliación de garantía de niñas, niños y adolescentes; desarrollo de la primera infancia en México; contenidos en medios de comunicación sobre y para niñez y adolescencia; situación nutricional; y adicciones en este sector.

De acuerdo con el Sipinna, Atajos puede ser implementada por las delegaciones federales con los gobiernos estatales, para intervenir en los problemas urgentes y contribuir al logro de metas. Incluso, entre estas acciones inmediatas se pueden identificar temas o momentos de interconexión.

El postulado estratégico de estas acciones inmediatas es la articulación y el sentido práctico para potenciar las acciones y capacidades existentes por los actores involucrados, indicó.

Por cada “atajo”, anotó, se tiene una ruta de actuación específica, desarrollada en un instrumento integrador –ficha técnica y esquema de intervención-, que implicó el diagnóstico e identificación sobre una situación que afecta significativamente a niños, niñas y adolescentes.

También, la revisión de acciones que se desarrollan por diversas dependencias y la formulación de acciones articuladas, poniendo la mirada en el centro y alrededor de dicha población.

El órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación (Segob) refirió que algunos de los beneficios de este mecanismo son que los servidores públicos sabrán cuál es el camino adecuado para atender de forma integral las necesidades de niñas, niños y adolescentes; se resolverá más rápido, en más lugares y de forma eficiente, las situaciones problemáticas que afectan a la niñez.

Además, se reducirá el gasto público futuro, ya que se trabaja de forma integral y preventiva ante las situaciones de riesgo o violación de derechos humanos de la niñez.

Finalmente, subrayó que la implementación de la Estrategia Atajos no requiere de más presupuesto, programas o burocracia, sino sensibilidad para ver las realidades de niñas, niños y adolescentes en las comunidades donde viven.