Italia ha retornado a la senda del crecimiento económico tras la peor crisis desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, aseguró hoy el primer ministro, Paolo Gentiloni, en la conferencia de prensa de fin de año en la que hizo un balance de la legislatura que ha llegado a su fin.

A un año de haber asumido las riendas del gobierno tras la renuncia de su predecesor, Matteo Renzi (derrotado en el referéndum sobre las reformas constitucionales), Gentiloni reivindicó el haber asumido el cargo por acuerdos parlamentarios y no por comicios anticipados.

“Debíamos evitar interrupciones bruscas y traumáticas en un momento muy delicado para la economía italiana y para nuestra sociedad, que se lamía las heridas, estaba recuperando el aliento y en algunas regiones retornaba a correr”, dijo.

Insistió que hubiera sido “grave y devastador” una interrupción “traumática”de la XVII Legislatura, iniciada en marzo de 2013 y en la que se sucedieron al frente del gobierno Enrico Letta, Renzi y el propio Gentiloni, todos del Partido Democrático (centroizquierda) y ninguno salido de las urnas, sino de acuerdos parlamentarios.

Según el primer ministro, el crecimiento de la economía italiana " ha tomado un buen ritmo y ahora viaja al doble de las previsiones de hace un año”.

“Ya no somos nosotros los últimos de la fila en Europa. Recuperamos un millón de empleos perdidos, en su mayoría a tiempo indeterminado”, subrayó.

Reconoció, sin embargo, que “hay poco de que alegrarse”, debido al elevado desempleo juvenil, sobre todo en el sur del país, a la situación laboral de las mujeres y la gran cantidad de puestos de trabajo precarios.

Gentiloni aseguró que su gobierno enfrentó la crisis de los bancos evitando las consecuencias de una crisis de sistema y destinando recursos en mucho menores cantidades que en otros países europeos.

Reivindicó el éxito de Italia al negociar las condiciones del salvataje con la Unión Europea.”Vigilaremos que el saneamiento prosiga con el ritmo necesario, pero evitamos crisis creadas por reglas improvisadas”, declaró.

Asimismo, destacó que durante la legislatura que está por finalizar fueron aprobadas las leyes sobre uniones entre personas del mismo sexo, una contra la violencia hacia las mujeres, la del llamado biotestamento (por la cual los ciudadanos pueden dejar establecido el tipo de terapias que rechazarían en caso de incapacidad), así como la que reconoce el delito de tortura.

Gentiloni reconoció, sin embargo, que en materia de derechos se deja “un capítulo incompleto”, pues no fue aprobada la llamada ley del “ius soli”, que prevé dar la ciudadanía a unos 800 mil niños y jóvenes nacidos en Italia de padres inmigrantes.

“Puedo decir antes que nada que considero importante haber alcanzado el objetivo de llegar a una conclusión ordenada de la legislatura”, afirmó.

Esta tarde Gentiloni tenía programado acudir al Palacio del Quirinale, sede de la jefatura de Estado, para reunirse con el presidente Sergio Mattarella, quien esta misma semana disolverá las dos cámaras de Parlamento, con lo que se oficializará el fin de la XVII Legislatura en espera de las elecciones generales del próximo 4 de marzo.