La aceptación de los inmigrantes por parte de la población de Bélgica ha mejorado en los últimos cuatro años, de acuerdo con una encuesta realizada por el Centro de Sociología de la Universidad Católica de Lovaina, al este de Bruselas.

En 2016, un 30.4 por ciento de los belgas estaban a favor de que el gobierno adoptara una política de asilo más flexible, contra 17.9 por ciento en 2012.

Son también más numerosos los que se refugian en los países de origen: 43.3 por ciento en 2016, frente a 28.2 por ciento antes de cuatro años.

Los entrevistados aceptan con más facilidad que los inmigrantes reconocidos como posibles beneficiarios de la reunión familiar y resaltan el enriquecimiento cultural que los nuevos habitantes tienen al país de acogida.

Aún así, siguen preocupados con los posibles efectos negativos de la migración en el mercado laboral, la seguridad social y los niveles de criminalidad.

Según los investigadores, el contexto personal de los encuestados tiene un papel importante en la percepción de los inmigrantes y de la política de asilo de su país.

"Los belgas que tienen lazos más cercanos con personas de otros orígenes étnicos y culturales tienen más probabilidades de ver los beneficios de la migración", explican.

Los más abiertos a los inmigrantes son los habitantes de Bruselas, los jóvenes y las personas con un mayor nivel de educación, el interés en la política o una historia personal relacionada con la inmigración.

El estudio compara los resultados de la Encuesta Social Europea, realizada en 2016 con 34 millones 837 ciudadanos europeos de 18 países, incluidos mil 766 en Bélgica, con los hallazgos de una investigación similar efectuada en 2002.