La Fiscalía surcoreana pidió hoy una pena de 12 años de prisión para el heredero de Samsung Electronics, Lee Jae-yong, por cargos de corrupción y otros delitos, durante una apelación a la condena de cinco años que le impuso en agosto pasado un tribunal menor.

El vicepresidente del conglomerado más rico de Corea del Sur fue condena el 25 agosto pasado a una pena de prisión de cinco años, luego de ser declarado culpable de cinco cargos, incluidos sobornos, malversación de fondos y posesión de activos ocultos en el extranjero.

Lee, de 49 años de edad, fue declarado culpable de proporcionar unos 8.2 millones de dólares en sobornos a Choi Soon-sil, un viejo amigo y confidente de la ex presidente Park Geun-hye, en relación con un escándalo masivo de tráfico de influencias, que llevó a la destitución de Park en marzo pasado.

Los fiscales también mantuvieron sus demandas para otros cuatro altos ejecutivos de Samsung, entre ellos Choi Gee-sung, ex jefe de la torre de control ahora disuelta de Samsung Future Strategy Office, y para su ex vicepresidente, Chang Choong-ki, para quienes pidieron 10 años de cárcel.

Además, exigió que los acusados pierdan unos siete mil 890 millones de wons de activos que tienen ocultos en el extranjero, según reporte de la agencia informativa surcoreana Yonhap.

"Tuve el sueño de ser acreditado como líder de una compañía global al administrar Samsung lo mejor que pude. No soy tonto para creer que podría tener éxito solo con la ayuda de un presidente... Puede sonar arrogante, pero tenía la confianza, indicó Lee ante el Tribunal Supremo de Seúl.

La Fiscalía acusó a Lee y a los otros acusados de participar o de ofrecer 43.300 millones de wones de sobornos a Park y Choi para obtener el apoyo del gobierno para una fusión clave de dos unidades de Samsung, la cual fue vital para mantener el control del grupo empresarial y heredar el liderazgo de Samsung de su padre enfermo, Lee Kun-hee.

Sin embargo, Lee insistió en que no tenía la intención de hacerse cargo del imperio de negocios de su padre después de que quedó postrado en la cama, luego de un ataque al corazón en 2014.

"No entiendo lo que significa decir la sucesión de gestión. Nunca acepté sus pedidos pensando que me conseguiría el liderazgo… Probar mis capacidades y que los ejecutivos me acrediten por la visión que tengo es lo que importa, no cuánto vale mi estaca", dijo.

¿Por qué iba a pedir un favor para asumir el liderazgo a través de sobornos? No puedo admitir (a las acusaciones), insistió el vicepresidente de Samsung Electronics.

Indicó que se siente mal por el hecho de que el juicio lo haya privado de tal oportunidad y que se sienta perdido, ya que no sabía cómo recuperar su credibilidad como empresario, al ser manchado por el escándalo.

"La madeja de hilos se enredó de una manera tan complicada y desordenada, y una cosa es segura, de que todo está en mí", dijo Lee.

El abogado especial Park Young-soo refutó el argumento de los acusados de insistir en que las donaciones eran parte del cumplimiento de sus responsabilidades sociales.

"Reclamar el patrocinio ilegal, incluida la compra de un corcel de alta gama y fondos masivos a las fundaciones de Choi utilizando los activos de sus afiliados, para que sean donaciones es un insulto a la verdadera filantropía corporativa", indicó.

El tribunal inferior no reconoció como sobornos parte del dinero, incluida la donación del grupo de unos 20.4 mil millones de wones a las dos fundaciones supuestamente controladas por Choi y 13.5 mil millones de won que en realidad no se proporcionaron.

Los demandados argumentaron que solo aceptaron los favores de Park por temor a represalias y nunca buscaron favores del gobierno a cambio.

El Tribunal Supremo de Seúl emitirá su veredicto sobre Lee y los cuatro acusados el próximo 5 de febrero.