El Papa Francisco instó hoy a remover los resentimientos que tanto daño le hacen a uno y a los demás, porque el nacimiento de Jesús celebrado quita esas actitudes y promueve el amor al prójimo, que hace la vida “más bella y fructífera”.

En el día de la fiesta de San Esteban, el primer mártir de la historia de la Iglesia católica, el Papa se asomó a la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico del Vaticano y se dirigió a una multitud congregada en la Plaza de San Pedro.

“El mensaje de Jesús es incómodo y nos incomoda, porque desafía al poder religioso mundano y provoca a las conciencias. De hecho, después de su venida, es necesario convertirse, cambiar de mentalidad, renunciar a pensar como antes”, señaló, hablando en italiano.

Recordó que Esteban, acusado de predicar la destrucción del templo de Jerusalén, permaneció anclado al mensaje de Jesús hasta la muerte e incluso cuando estaba siendo asesinado pidió a Dios no imputarles ese pecado a sus agresores.

“Frente al niño Jesús, en el pesebre, podemos rezarle así: ‘Señor Jesús, te encomendamos nuestro espíritu, acógelo’, para que nuestra existencia sea verdaderamente una vida buena”, añadió. 

Precisó que Jesús es fuente de amor y comunión, removiendo cualquier conflicto y resentimiento. Y exclamó: “Sabemos lo feo que son los resentimientos, hacen mucho daño y nos hacen mucho daño, y Jesús remueve todo esto y hace que nos amemos, este es el milagro de Jesús”. 

Tras rezar el Angelus en latín e impartir su bendición, el Papa reveló que en estas semanas ha recibido muchos mensajes de felicitaciones y como no le es posible responder a cada uno manifestó su “vivo agradecimiento” a todo.

“¡Gracias de todo corazón! ¡Que el señor les recompense con su generosidad!”, estableció antes de concluir deseando a todos una feliz fiesta y pidiendo, como acostumbra, que recen por él.