Un pequeño tesoro que revela al lector cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte, es el que puede ser hallado en la novela “La elegancia del erizo”, de la escritora francesa Muriel Barbery (1969).

Se trata de una oda a la belleza de las personas que nos rodean y una crítica mordaz a la burguesía francesa, una novela en donde su autora habla de la soledad, la inteligencia del individuo y la solidaridad.

“No fue algo premeditado, de manera natural conocí a dos personajes solitarios y fue hasta el final cuando me di cuenta de que se trataba de un libro de la soledad, y que es por esta razón que uno escribe y lee libros, para romper esta soledad que viene del hecho de que siempre nos encerramos a nosotros mismos y percibimos al mundo de acuerdo con nuestro propio punto de vista, porque es imposible vivir la vida de otra persona, excepto en la literatura”, dijo a Notimex.

La novela emerge del número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, en el que nada es lo que parece. Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene 12 años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por vencer la desesperanza.

“Ambos personajes nacieron en épocas distintas, me gustaba esa idea de que vincularse pertenece a todo el mundo. Y luego llegó esta pequeña niña al relato, me pareció importante y se sumó a la novela, pero en ambos casos, son mujeres solitarias que, sin darse cuenta, comparten las mismas pasiones.

“Toda la novela trata de los monólogos de una mujer y de niña, que observan una vida y que luego terminan por encontrarse”, indicó la autora, quien se define como una persona tímida y quien se ha convertido en la revelación literaria del país galo.

La escritora, cuya ternura y originalidad le han valido el Premio de los Libreros, el reconocimiento de la crítica y el cariño del público, y se ha situado en las listas de los libros más vendidos del año, aclaró que dicha novela no está inspirada en nada ni en nadie, por el contrario, es mera invención.

“Es pura invención y eso es lo maravilloso, porque lo aprendo de las personas que conozco, se trata de encuentros. Y de vez en cuando existe cierto lazo con las personas, pero cada uno tiene una personalidad propia.

Afirma que si bien el género de la novela le permite infinidad de posibilidades, lo importante es no ser tímido.

“Cuando el editor leyó por primera vez mi borrador, pensó que a la niña habría que darle más edad porque no es muy verosímil, y al final nos quedamos con esta historia porque es una novela. Y da igual que no sea real, lo importante es que sea justo.

En esta obra, Barbery alude a las dificultades de algunos seres humanos para entablar relaciones.

“A través de toda la condición humana, siempre ha sido así de difícil. Y quizá lo que parezca ahora más complicado es tener esa impresión de que la comunicación ha sido desmultiplicada mientras esta soledad siga existiendo.

“Cuando era niña solo había una cadena de televisión, no había internet, y ahora, las nuevas herramientas de comunicación hacen que el mundo sea mejor. Parece que hemos perdido la fe y la posibilidad de un encuentro con esto de las redes sociales y nuevas tecnologías, dijo.

Para la escritora, en “La elegancia del erizo”, lo que el lector encontrará es un cuento moderno y refrescante.