La compra y venta de artículos usados se mantiene en Venezuela como una opción de subsistencia para muchas personas, mientras que para otras es la vía hacia artículos que solo de esa forma puede tener.

Un ejemplo es el mercado que se instala en el complejo deportivo Cotorrera, en la noroccidental ciuda de Maracaibo, donde se pueden encontrar sobre todo artefactos eléctricos, ropa y calzado de segunda mano.

Las ventas son todo el año, pero registran auge en diciembre, con motivo de las fiestas navideñas, época en que los artículos más demandados son los electrodomésticos.

Se pueden encontar todo tipo de aparatos de cocina, desde tostadores hasta refrigeradores, además de aparatos electrónicos como televisores. Camas y colchones no escapan a los intercambios.

El centro deportivo comienza a recibir vendedores desde las cuatro de la mañana, cuando se inicia la instalación de los puestos, describe el sitio electrónico noticiaaldía.

Para comerciantes que llevan años en esa actividad, las ventas de usado son una opción ante el desplome de las ventas de artículos nuevos.

Neptalí Villalobos explicó a laverdad.com que cada diciembre tenía excelentes ventas de camisas nuevas, hasta que hace dos años la actividad se desplomó.

La opción fue vender lo que tenía usado en su casa, un cambio que le permitió salir adelante.

No fue el único que halló en esa vía la forma de subsistir. En Maracaibo no es raro encontrar puestos improvisados con pequeños toldos o inclusive sábanas sobre las aceras, done se vende de todo.

Ropa, teléfonos celulares y hasta comida son algunos de los productos más demandados.

Neptalí recuerda que hace varias Navidades comerciaba hasta mil 200 camisas en la temporada, pero el año pasado sus ventas no llegaron ni a 60. Fue ahí que encontró la opción de lo usado, que le ha funcionado.

Se convirtió en un comprador de artíclos usados a sus amigos, vecinos y familiares para revenderlos a su vez "y aquí estoy, mal que bien dándole".

Otros simplemente se colocan frente a su casa y exhiben lo que ya no usan, práctica que les genera un ingreso extra.

Maracaibo se ha convertido así en una ciudad donde es común encontrar pequeños bazares que salvan la economía personal de muchas familias.

A la gente no le importa comprar ropa usada con tal de que esté en buen estado, dice Sonia, otra vendedora.

Para mí, además del costo, la ventaja es que !nadie me la ha viso puesta!, dice Olga, una ama de casa al referirse a la prenda usada que acaba de comprar.