Ante la falta de espacios para exhibir el cine de autor nacional e internacional, productores, programadores y cineastas han decidido tomar la batuta y reabrir cines independientes como Cinemanía, Cine Villa Olímpica y Cine Tonalá, entre otros.

Los recintos, que principalmente buscan exhibir y promocionar el cine mexicano que es severamente castigado en las salas comerciales con horarios y número de copias reducidos, le apuestan a la interacción directa con el espectador.

“Antes de reabrir Cinemanía Loreto realizamos un estudio creativo y de programación alrededor de lo que hoy en día es el cine de arte, por lo que retomamos el concepto de cine de barrio o cine independiente”, expresó el programador Andrea Lavagnini, en entrevista con Notimex.

Después de 22 años, Cinemanía –uno de los cines con más tradición en el sur de la Ciudad de México- reabrió sus puertas con una imagen vanguardista y cuatro salas completamente remodeladas, a fin de exhibir lo mejor del cine independiente tanto nacional como internacional.

El espacio cuenta con cuatro salas: La Inesperada, La Insólita, La Ecléctica y La Clásica, donde se exhiben estrenos recientes, películas nominadas a premios internacionales o las más celebradas en festivales de cine, así como ciclos temáticos y de directores.

De acuerdo con Lavagnini, a la cabeza de este proyecto está Mónica Lozano, quien ha decidido armar un equipo de profesionales de la exhibición cinematográfica para refrescar el concepto de este espacio.

“Aquí incluimos cine para todo tipo de público porque somos un espacio no sólo para los cinefilos que gustan de propuestas radicales o experimentales. Lo cierto es que se pueden encontrar películas que de otra manera no hay opción para verlas”, expuso.

Otro de los objetivos de este espacio es la formación de público, por lo que Cinemanía organiza semanalmente ciclos de cine a través de retrospectivas, como la de Tim Burton que actualmente alberga.

“Buscamos ofrecer experiencias y que exista un diálogo entre los espectadores y algún experto que pueda ampliar su conocimiento. En el caso de los ciclos mexicanos, siempre vienen acompañados de su director, productor o algún miembro del crew que pueda charlar con el público”, sostuvo.

Agregó que “no sólo estamos programando, sino intentando formar públicos que el día de mañana , por ejemplo, el niño que hoy viene a ver el ciclo de Pixar cuando sea adolescente regrese a ver el cine de terror y más tarde quizá el experimental”.

En Cinemanía entienden a su público como transversal, es decir, un día pueden acudir a ver una película de terror y otro un drama francés. “Lo importante es que nuestro público acude sobre todo a ver el cine nacional que exhibimos, preguntan incluso qué más habrá próximamente”, apuntó el programador.

En una visita que hizo Notimex al recinto, se observó que lo mismo acude un joven de entre 15 y 20 años a ver una película de género como “El exorcista 3”, dirigida y escrita por William Peter Blatty, que “Somos Lengua”, de Kyzza Terrazas o “Batallas íntimas”, de Lucia Gaja.

Por semana, informó Lavagnini, visitan este espacio entre 600 y 800 personas, muchas de ellas estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), instituciones que tienen cercanía con el espacio.

“El balance de este 2017 es muy bueno, sobre todo para el cine mexicano que tiene una crisis de espacio para su exhibición”, expuso Lavagnini, para quien ha sido un gran reto llevar la batuta en materia de programación de un cine que vivió una época dorada, adelantándose a crear un espacio para la exhibición de películas de corte independiente.