Aunque con el paso de los años el pavo se ha convertido en el platillo principal de la cena de Navidad, el bacalao sigue siendo emblemático de esta fecha, además de que aporta nutrientes a la dieta y puede ser consumido por todas las personas.

Esta especie de pescado contiene proteínas, minerales y vitaminas, y en todo caso sólo se debe desalarlo bien durante su preparación para que su alto contenido de sodio no afecte a las personas con hipertensión.

La celebración navideña no debe ser pretexto para descuidar la salud, sobre todo la cardiovascular, ya que las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en el mundo, y en ello mucho tiene que ver la dieta de las personas.

En ese sentido, el bacalao además de representar la gama de cenas navideñas, es también un platillo que se caracteriza por su bajo contenido graso y carne rica en proteínas. Su carne blanca cuenta con una amplia variedad de vitaminas y minerales, entre ellos, potasio y fósforo.

El potasio es un mineral necesario para el buen funcionamiento del sistema nervioso y la actividad muscular e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula, mientras que el fósforo -presente en huesos y dientes- está relacionado con el mejor funcionamiento del sistema nervioso y la actividad muscular, además de que participa en los procesos de obtención de energía.