Especialistas y estudiantes de doctorado del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollan diversos robots y prototipos para apoyar las labores de salud, principalmente en hospitales, con el fin de tener tecnología de punta que coadyuve al proceso de rehabilitación de los pacientes.

Señaló en entrevista con Notimex, el doctor en ciencia Isaac Chaires Soría, quien es el coordinador técnico de uno de los prototipos que realizó este instituto por pedido del Gobierno del Distrito Federal, denominado exoesqueleto, para apoyar la rehabilitación de pacientes con lesiones medulares, en la Clínica de Columna, que se localiza en el Hospital General de la Villa.

También dijo que los politécnicos están abiertos a realizar soluciones a doc, de acuerdo a las necesidades de un hospital o de quien lo solicite, pues una ventaja del Poli es que pueden realizar la tecnología que se necesita y no la que el mercado ofrece y que se deben adaptar a eso.

“Tenemos ya soluciones a nivel prototipo como 16 variantes diferentes que están pensadas para diversas terapias que requieren los pacientes”, indicó.

Informó que por ejemplo, se han realizado 16 prototipos que son una solución para brazo, para muñeca, para codo, un sistema de soporte que sujeta la espalda; se tienen sistemas que se pueden instalar en la cama para pacientes que están en casa y no pueden trasladarse al hospital.

También han desarrollado grúas que levantan o bajan a las personas de la cama; robots enfermeras, proyecto en el cual se trabaja.

Indicó que la búsqueda de la innovación y crear tecnología mexicana es un caso de estudio del IPN y es por ello que el Instituto transfiere y abarca todas las áreas, en sus diferentes centros y escuelas.

Apuntó que el exoesqueleto resalta, debido a que esta ya en operación, en etapa de valoración clínica, bajo la supervisión de la Secretaría de Salud de la capital mexicana, y representa una patente totalmente innovadora, pues al hacerlo en México tuvo un costo beneficio que representó un 50 por ciento menos de lo que se venden estos prototipos en el mercado.

“Además de que se tiene el mantenimiento correctivo preventivo, ya está hecho por técnicos mexicanos y con esta patente se cierra la brecha tecnológica en la dependencia tecnológica con el extranjero”, puntualizó. 

Destacó que las personas que trabajaron en este exoesqueleto son alumnos del IPN e investigadores de tres escuelas que son: la Unidad Interdisciplinaria de Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPITA); la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología (UPIBI), y el Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico en Cómputo (CIDETEC).

Chaires Soria explicó que se trata del primer prototipo de este simulador de la marcha, que se realizó mediante un convenio que se hizo con el Gobierno de la Ciudad de México (GCDMX), con lo cual se financiaron para su desarrollo ocho millones 100 mil pesos, contra 22 millones que cuestan en el mercado.

El convenio con el Gobierno de la Ciudad de México para realizar el exoesqueleto se firmó en 2014, pero por cuestiones administrativas se empezó a trabajar en julio de 2016, la primera etapa se entregó el 3 de agosto de 2017.

“Este robot tiene la capacidad de subir al paciente, poderlo desplazar y poderlo girar, lo que busca es darle una rehabilitación más integral, lo que contribuye de manera importante a que el paciente se sienta más involucrado con su rehabilitación y participe de manera más activa.

“El prototipo cuenta con una variante donde le podemos colocar unos sensores y el paciente hace una contracción muscular, el robot le ayuda a complementar el proceso de ciclo de marcha, lo que en teoría busca que se sienta más motivado para desarrollar su proceso de rehabilitación”, explicó.

El exoesqueleto cuenta con 11 grados de libertad y ejecuta al menos 10 terapias de tratamiento definidas por trayectorias de referencia de cada articulación afectada, las cuales pueden ser iniciadas a demanda por intención de movimiento o con temporización programada mediante el empleo de una interfaz gráfica de usuario.

Sus dimensiones son de 4 metros de ancho por 2.4 de alto, permite reproducir un patrón de marcha normalizado además de diferentes ejercicios de terapia física, promueve la participación activa y pasiva del usuario, cuenta con una rampa de acceso y el peso del paciente puede ser de hasta 120 kilos.

“El dispositivo tiene una terapia muy sencilla, el robot puede doblar y mover los tobillos; si el paciente no tiene control de pies, se les coloca un zapato que tiene el robot que sirve para hacer la sujeción de la pierna. Todo el dispositivo fue impreso en plástico para que pese menos y pueda movilizarlos de manera más eficiente”, explicó.

Informó que todos los dispositivos y las estructuras que integran el exoesqueleto fueron diseñados por ingenieros del politécnico desde estudiantes de pregrado hasta maestría y doctorado.

Finalmente, indicó que el proyecto fue originalmente pensado para niños y ahora ya se hace en adultos y pacientes que tienen lesiones medulares, y se avanza en la adecuación para niños, pues tiene que ser como un tipo carrito para que los pequeños que lo necesiten tengan confianza y se muevan en circuito cerrado.