En el año que concluye, el Museo Nacional de la Revolución (MNR) ofreció una visión más humana del periodo revolucionario, al dar cuenta de sus protagonistas no como héroes o caudillos, sino al resaltar su parte más humana durante la lucha revolucionaria, aseguró su directora Alejandra Utrilla.

Al hacer un balance de este espacio cultural, la promotora cultural consideró que no obstante la pausa que se hizo tras los sismos de septiembre, en el 2017 el museo se consolidó y sus actividades no sólo se quedaron dentro del recinto, sino que salieron para atrapar a los vecinos de la zona de la Tabacalera.

“Fue un buen año en cuestión de que el museo se posicionó mejor entre otros museos; ampliamos nuestras actividades, hemos salido al patio a hacer actividades, las Noches de Museo estuvieron mucho más llenas desde las 5 de la tarde y abrimos también un Libroclub.

“En el 2017 se llevó el museo a la gente y continuamos haciendo eso, atrapando a la gente de la zona”, dijo Utrilla, para quien los ciclos de jazz que organiza el recinto fueron exitosos.

Se tuvieron dos periodos de jazz que fueron exitosos y cerramos con un concierto debajo de la cúpula del Monumento a la Revolución, donde estuvo Héctor Infanzón, con un recital en la parte de arriba y eso fue el cierre de todo el ciclo.

“El jazz está muy posicionado y no sólo queremos hacer jazz, también otras actividades, mucha divulgación sobre la revolución y su periodo previo y posterior”, señaló.

Consideró que al ofrecer un guión curatorial que exhibe a personajes de la revolución más humanos, "sus visitantes hablan de otra manera de la historia, estamos ampliando el abanico de la historia, estamos saliendo del discurso oficial, de que los caudillos fueron héroes, sacando la parte humana.

Tras el sismo de 7.1 grados del 19 de septiembre, que provocó cerrar el recinto por espacio de un mes, la directora del Museo dejó en claro que la afluencia se mantuvo.

“El 19 de noviembre recibimos a siete mil visitantes, un mundo de personas, sin embargo, no nos preocupan los números, sino llegar con calidad a la gente, tener una oferta interesante de exposiciones”, indicó.

Mencionó que cada vez llega más gente especializada al museo, esto debido al "buen discurso museográfico".

Este museo debe tener un discurso que es muy complejo, porque lo mismo le tiene que llegar a un niño que a una persona que nunca ha entrado a un museo y es su primera vez, y también tenemos que resistir el análisis de un especialista o alguien que viene por ejemplo de Harvard a ampliar y buscar un conocimiento sobre la Revolución Mexicana.

Por otra parte, recordó que este año el Museo llevó a cabo tres exitosas exposiciones: “1917. Una lucha sin final”, “Ciencia y Revolución. Una muestra” y “TGP 80. Taller de Gráfica Popular 80 aniversario”.

“1917. Una lucha sin final" hizo referencia a los 100 años de la Constitución del 17, a las deudas que todavía tiene como al campo, las mujeres, etcétera. "Aquí, tuvimos las imágenes de todos los problemas que continuaron y que continúan".

“Luego abrimos 'Ciencia y Revolución. Una muestra', que plasmó avances de la ciencia durante todo el periodo revolucionario para dar cuenta de que la ciencia no colapsó, continuó”, indicó.

En esta segunda exposición se presentaron imágenes referentes a lo que pasó como epidemias. “Presentamos fotografías históricas, pero con una mirada científica”, agregó.

La tercera, añadió, fue “TGP 80. Taller de Gráfica Popular 80 aniversario”, misma que hizo una revisión de los 80 años del TGP y mostró los cambios en el mundo y en México, con obras sobre la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y la lucha contra el fascismo y nazismo, así como la posición crítica y social en México y el apoyo a partidos de izquierda, los sindicatos y la búsqueda de la democracia.

La muestra, que estará abierta hasta marzo del 2018, presenta 300 obras, entre carteles, libros y grabados realizados por Leopoldo Méndez, Pablo O'Higgins, Alfredo Zalce y Jean Charlot.