Entre un intenso tráfico y centros comerciales al tope, los guatemaltecos realizaron hoy las compras de último momento para la Navidad que se celebra con una cena tradicional de tamales, entre el estruendo de los cohetones y el olor a pólvora.

Los centros comerciales y mercados se vieron desbordados horas antes de la conmemoración por ansiosos visitantes en busca del regalo y de las compras para la elaboración de la cena de Nochebuena.

La intensa circulación de vehículos y llegada masiva de público se observó sobre todo en el Centro Histórico y en la zona comercial y bancaria de la Ciudad de Guatemala.

El jefe de la Policía Municipal de Tránsito, Amílcar Montejo, dijo que este viernes y sábado, serían los días con más tránsito vehicular en la capital guatemalteca y municipios aledaños, que forman el área metropolitana más grande de Centroamérica.

Indicó que esperan más de un millón 125 mil automotores, tanto de capitalinos como de visitantes del interior que aprovechan el feriado navideño para pasear por la ciudad y visitar los modernos centros comerciales.

El llamado Paseo de la Sexta, una larga avenida de almacenes ubicada en la céntrica zona uno de la capital, concentró la llegada de visitantes, que caminaron entre los puestos de una feria de libro organizada por la Municipalidad de Guatemala.

Los sitios más concurridos son el mercado central, que abre una sección especial para la venta de adornos navideños y productos para la elaboración del nacimiento, y los modernos centros comerciales de la capital.

Entre los “malls” más visitados figuran Los Próceres, Miraflores, Oakland, Parque Las Américas, Fontabella, Pradera, Tikal Futura, que se vieron desbordados de visitantes y compradores.

El Oakland Mall, zona diez de la capital, incluso se vio obligado a contratar estacionamientos de edificios aledaños, pues sus cinco pisos de parqueos fueron insuficientes para la cantidad de clientes que llegaron entre el jueves y este sábado.

Según fuentes del comercio organizado, para estas fechas el guatemalteco regala ropa, calzado, principalmente, y se gasta un promedio de entre cien y mil quetzales (14 y 140 dólares).

Los más pudientes en cambio obsequian teléfonos móviles, consolas y juegos de video, aparatos electrónicos, joyas, ropa y calzado fino y hasta automóviles.

Muchas familias aprovecharon la visita a la popular zona uno de la ciudad para disfrutar de la pista de hielo y los atractivos de la Feria Navideña instalada en la plancha de la Plaza Central, frente a la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional de la Cultura, exsede del gobierno.

El plato tradicional, los tamales, colorados principalmente, y el olor a pólvora por los cohetones y juegos pirotécnicos que se queman en la Nochebuena, acompañarán la cena que comparten familiares y amigos.

En una costumbre más moderna, las familias también degustan pavo y pierna de cerdo horneada y vinos en la cena que igual se realiza entre la quema de cohetes y el olor a pólvora que inunda la noche.

Justo a la medianoche, comienza el estruendo de los cohetones y las luces iluminan el cielo, mientras los niños y adultos salen a las puertas de las casas a quemar, en grupos de vecinos, la variedad de pirotecnia elaborada en talleres irregulares del país e importados de China.