El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promulgó hoy la Ley de Reforma Fiscal que incluye un recorte tributario por un billón 500 mil millones de dólares, reiterando que su mayor impacto será para los estadunidenses de clase media, y un motor para la generación de empleos.

En contraste con la amplia celebración de hace dos días, después que los republicanos impusieron su mayoría para lograr la primera gran victoria legislativa, el mandatario optó por una ceremonia en la oficina oval, teniendo como testigos a un grupo de periodistas, camarógrafos y fotógrafos.

“Es un honor tenerlos con nosotros, y vamos a firmarla ahora mismo. Esto es algo de lo que estoy muy orgulloso. Es enorme para nuestro país, enorme para los estadunidenses”, enfatizó Trump.

El mandatario indicó que la aprobación de la ley está generando ya una positiva reacción en la iniciativa privada, por los enormes beneficios de deducción y recortes de impuestos que ofrece, y aseguró que el entusiasmo de muchas corporaciones “está desatado”.

“Un amigo mío, Bob Kraft (propietario del equipo de futbol americano Patriotas de Nueva Inglaterra) me llamó anoche y me dijo que esta ley es increíble. Me hizo saber que va a comprar una enorme planta en el gran estado de Carolina del Norte y va a construir una planta procesadora de papel”, dijo.

Trump adelantó su intención de realizar una ceremonia formal de firma en la segunda semana de enero, y dijo que decidió firmarla este día a fin de facilitar su implementación a partir de 2018, y para responder a los cuestionamientos de la prensa sobre si cumpliría su promesa de rubricarla antes de Navidad.

“Vimos las noticias esta mañana y todos decían: ‘¿Cumplirá su promesa? ¿La firmará en Navidad?’ y llamé a la planta baja y dije: ‘prepárenlo, tenemos que firmarlo ahora’. Íbamos a esperar hasta el 7 o 8 de enero y realizar una gran ceremonia formal”, narró el mandatario al explicar las razones para celebrar la súbita promulgación.

Trump ofreció incluso a miembros de la prensa los bolígrafos que utilizó para firmar esta y otras dos leyes, incluyendo el presupuesto emergente de gastos, con lo que el Congreso evitó el cierre del gobierno a partir de la medianoche de este viernes.

Aunque algunos sondeos muestran que hasta un 55 por ciento de los estadunidenses están en contra de la reforma fiscal por considerar que beneficiará de manera desproporcionada a los ricos en comparación con la clase media, Trump lo desestimó.

“No tendré que viajar mucho. Creo que se está vendiendo sola. Se está haciendo muy popular”, afirmó el presidente, aun y cuando el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, reconoció que su bancada tiene por delante la tarea de "vender" la ley, de cara a las elecciones de 2018.

El mandatario se dijo complacido por el hecho de que la aprobación de esta ley permitió derogar el mandato de la Ley Asequible de Salud o Obacamare, “que creo lleva últimamente al fin de Obamacare. Creo que, esencialmente, Obamacare está acabada”.

Poco después de la firma, Trump se trasladó en helicóptero hasta la vecina base Andrews en Maryland, donde abordó el avión presidencial que lo llevó hasta su club de Mar-a-Lago en Florida, donde pasará la Navidad al lado de familiares y amistades.