Autoridades chilenas iniciaron la planificación de las medidas para evitar los incendios forestales en el verano austral, que devastaron miles de hectáreas este año en la zona centro-sur de este país sudamericano.

La Corporación Nacional Forestal (Conaf) definió en las últimas semanas al menos 40 “zonas rojas” que serán vigiladas con 15 drones de última generación para reaccionar con rapidez, en caso de que se inicien siniestros.

Los aparatos podrán detectar talas o quemas ilegales en áreas de difícil acceso, lo que permitirá aumentar la extensión de las inspecciones y contar con fotografías y videos para respaldar acciones legales en caso que se cometan delitos ambientales.

Además la entidad contrató dos helicópteros para combatir incendios, que tienen un tanque con capacidad para 10 mil litros, y que se unirán a la actual flota de aviones para combatir incendios forestales.

Desde hace unos días las autoridades forestales chilenas se encuentran en alerta debido al ingreso del verano austral, lo que trae aparejado altas temperaturas en la zona centro-sur de este país.

La temperatura máxima sobrepasó los 32 grados centígrados en varias jornadas de las última semanas, lo que alertó a las autoridades debido al alto riesgo de que se produzcan incendios forestales y éstos se propaguen a sectores poblacionales.

Durante el verano se produce el fenómeno “30-30-30”, vinculado a temperaturas sobre los 30 grados centígrados, un 30 por ciento de humedad ambiental y vientos por sobre los 30 kilómetros por hora, lo que facilita la generación de incendios forestales.

Sin embargo, de acuerdo con estadísticas de Conaf, el 99 por ciento de los siniestros de carácter forestal se produce por intencionalidad y/o negligencia humana, razón por la cual se realizan campañas para reducir esos motivos.

En el marco de prevenir incendios de gran magnitud, la Conaf firmó hace unos días un acuerdo con la Fuerza Aérea de Chile (Fach) para la predicción, monitoreo y combate de los incendios sobre las 200 hectáreas, considerados de gran magnitud.

La institución uniformada cuenta con sensores fotográficos, termales y satelitales para monitorear el desarrollo y evolución de los siniestros.