Luego de que autoridades de Estados Unidos dieran por concluida la neutralidad de Internet, las empresas que ofrecen este servicio podrán restringir sus contenidos, advirtió el experto en ciberseguridad, Luis Novoa Romo.

En un comunicado, el consultor señaló que dicha medida no sólo afectará a los habitantes de aquel país, ya que la mayoría de las compañías con presencia en la red de redes publican servicios que se consumen en todo el mundo.

Abundó que el servicio que se consume, al menos hasta hoy, se convertirá en un servicio parecido a la radio o televisión, donde los operadores de estos sistemas deciden sus contenidos.

“Servicios de streaming, buscadores de Internet, redes sociales, servicios de mensajería instantánea e incluso, servicios de correo electrónico, podrían verse afectados con esta decisión”, advirtió.

Para Novoa Romo, una de las posibilidades en las que afectaría a los usuarios fuera de Estados Unidos tiene que ver con los precios, ya que las compañías que colocan sus servicios en la red acceden mediante un proveedor de Internet, el cual podría restringir el ancho del canal de salida del servicio.

Si el servicio en línea quiere mantener una amplitud de canal para que el servicio que le presta a sus usuarios no se vea afectado, tendrá que pagar más por más amplitud de canal, un incremento que se verá reflejado en el precio del consumidor final, argumentó.

Aclaró que el panorama “es quizá desalentador, pero es en estos momentos difíciles cuando las ideas irrumpen como luz esperanzadora, actuemos hoy, para evitar que la decisión de unos cuantos nos afecte”.

El pasado viernes, procuradores de al menos seis entidades de Estados Unidos anunciaron que demandarán a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), para tratar de revertir la decisión de derogar las reglas de neutralidad en Internet, aprobada un día antes por esa agencia federal.

La FCC, liderada por los republicanos, aprobó por tres votos a dos la derogación de las regulaciones destinadas a proteger la neutralidad de la red.

La votación dejaría sin efecto las regulaciones establecidas bajo el gobierno de Barack Obama, para impedir que los proveedores de Internet pudieran acelerar o desacelerar el tráfico de sitios o aplicaciones para favorecer a unos y bloquear a otros, así como dar preferencia a sus propios contenidos.