“Amigas: los años noventa fueron mejores” es un libro que recupera parte del trabajo del periodista Sergio González Rodríguez (1950-2017) que dio a conocer en la columna "Noche y Día" de un diario de circulación nacional.

El editor y escritor mexicano Mauricio Montiel Figueiras refirió que como atento lector de este autor desde 30 años puedo reconocer algunos de los textos incluidos en la citada publicación, editada por Almadia.

En entrevista con Notimex, destacó que el libro está armado consiguiendo una narrativa particular pues tiene una columna vertebral, que son los afectos y los amoríos y los desamores de Sergio durante los años 90.

También puede ser un autorretrato de Sergio, a través de las mujeres o de las referencias culturales que detonaban esas amistades y amoríos.

“Es un material muy fresco de cierta parte de la Ciudad de México, de cierto modo de vivir en los años 90, que se plasma a lo largo de los textos del libro que van trenzando con humor e ironía este autorretrato, por un lado, del autor, y por otro, un fresco urbano de la década de los 90”, expresó Montiel Figueiras.

Puso énfasis en que no se trata del primer libro en el que se le da una segunda vida al material literario que escribió para distintos medios, ya ocurrió por ejemplo con “El centauro en el paisaje”, que se publicó en 1992, y que también retomó textos de distintos medios.

“Pero no como lo hace la mayoría de los autores, es algo que Sergio detestaba aquellos que hacían una recopilación, engrapado o engargolado de textos que publicaron por un año, los engargolan y va para el editor y sale publicado, esto no le gustaba a Sergio”, recordó.

Sergio encontró un hilo conductor que fue trazando por los distintos textos para dar, como él decía, un espíritu narrativo a los libros que entregaba.

Por separado, Jesús González Aceves, sobrino de Sergio González Rodríguez, afirmó que desafortunadamente no se va a repetir este libro, porque lo construyó, ya lo tenía listo cuando lamentablemente falleció, el libro estaba entregado a la editorial para su publicación.

“Tenemos completamente su mano en cuanto a la construcción, sí tuvo modificaciones, la selección de orden de los materiales, porque todo lo hizo él y lo que nos entrega con esto, no sólo es esa coherencia que tenía cuando armaba este tipo de publicaciones, sino que nos entrega algo muy personal”, aseguró. 

Esa entrega personal puede ser esa charla en un restaurante, las anécdotas que relataba con ese humor con su toque de ironía y acidez, “es como recuperarlo de esa manera”.

Al retomar la palabra, el editor Figueiras destacó que queda mucho por recuperar del trabajo periodístico de Sergio, son miles y miles de páginas, “estamos hablando de un trabajo de 40 años en distintos medios y estamos hablando de un periodista y un escritor sumamente prolífico”, que podía estar publicando tres columnas a la semana, sin contar todos los demás medios no sólo de México, sino de Latinoamérica y de Europa que le solicitaban textos.

“Estamos hablando de una producción literaria, la comparo con la de José Emilio Pacheco con 'Inventario', que se han vuelto textos canónicos, por lo que creo que los textos de Sergio también se van a volver canónicos y este libro es una primera probada”, concluyó Montiel Figueiras.

En este libro, González Rodríguez narra cómo, a partir de una conversación con una compañera de trabajo, le fue posible corroborar la teoría del investigador Robert Wright, quien defiende el papel del impulso reproductivo en los distintos intereses amorosos de hombres y mujeres.

Pero también comparte sus memorias de un acercamiento infructuoso con una alumna de la Facultad de Filosofía y Letras –en el tiempo en que él mismo cursó ahí la carrera de Lenguas modernas, y cuenta su larga investigación para desentrañar el significado de la expresión “güi-güí”, palabra escuchada en una plática con una amiga.