Con la exposición “La Ciudad de México en el arte. Travesía de ocho siglos”, el Museo de la Ciudad de México recobra el espíritu con el que se fundó el 31 de octubre de 1961, en el ex palacio de los condes de Santiago de Calimaya, sobre la avenida José María Pino Suárez número 30, a tres cuadras de la Plaza de la Constitución.

Así lo aseguró a Notimex el joven mediador e intérprete adscrito al área de Servicios Educativos de ese recinto, Oscar Javier Quiroz Rodríguez, quien señaló que la misión que dio vida al museo es narrar la historia de la Ciudad de México. “¿Cómo se narra esa vida? A través del hilo conductor que es el arte, desde la época precolombina hasta hoy en día”.

Explicó que ese espacio museístico documentó y expuso, durante varias décadas, cómo la Ciudad de México fue cambiando históricamente cada día, misión que con el tiempo se disolvió. “Esta exposición permite ver la transformación de la ciudad mediante fotografías, pinturas y arquitectura, una de las bellas artes que habla y narra la historia”.

Desde la óptica del entrevistado, se trata de una exposición que debe ser conocida por los habitantes de la Ciudad de México, del resto del país y aún por los extranjeros interesados en conocer el devenir histórico de la gran metrópoli. No hay mejor manera de conocerla que a través de esta muestra que por primera vez reúne tantos artistas y tantas obras.

“Es la exposición más ambiciosa que se ha montado en México, pues contempla ocho siglos de arquitectura, de arte, de pintura, de música, y de otras manifestaciones artísticas, porque el arte es extenso. Es la primera vez que se presentan cerca de 500 piezas, de 600 que originalmente se tenían calificadas, provenientes de museos y colecciones privadas”.

Iglesias, museos de la Ciudad de México, de algunas ciudades de provincia y de algunos países amigos, prestaron sus acervos para armar la muestra. Consecuentemente, algunas piezas se exponen públicamente por primera vez. “Hace tiempo se intentó diseñar una exposición similar, a partir de fotografías, pero esa actividad no cubre ni dos siglos”, dijo.

Hasta el 1 de abril, el Museo de la Ciudad de México ofrece de manera paralela pláticas y conservatorios con los curadores, pues aunque la exposición habla por sí misma en cada una de las piezas que la integran, nada mejor que un experto para detallar la información que emanan las piezas expuestas, comentó más adelante Quiroz.

Al mismo tiempo, se realizan conciertos de música de diversos géneros y épocas, como los ya realizados con música prehispánica, barroca y más. Se trata de una exposición linda, ilustrativa e interesante; para el asesor educativo, mediador e intérprete del Museo de la Ciudad de México en el área de Servicios Educativos es, simplemente “histriónica”.

La exposición se presenta de manera cronológica desde sus inicios como asentamiento humano hasta el día de hoy, y se divide en periodos acotados, cultura precolombina, el Virreinato, la consolidación como país independiente en el siglo XIX, la aventura de la modernidad en el siglo XX y la afirmación de un presente y el futuro que imaginamos.

Tras ser sometido a remodelación, el museo reanudó actividades con “La Ciudad de México en el arte. Travesía de ocho siglos”. Entre las piezas que por primera vez se exhiben destacan dos escudos de Tacubaya del siglo XVII, procedentes de la Fundación Casa de Alba. “El museo por sí mismo es pieza clave de la historia de esta ciudad”, dijo.

La exhibición aborda diversos periodos artísticos que se han desarrollado en la urbe, desde la época prehispánica y virreinal, hasta los siglos XIX, XX y XXI, teniendo como ejes transversales la música, la caricatura, la propaganda política y la cartografía, reitero el entrevistado al comentar sobre el intenso trabajo de los especialistas y de los curadores.

Las propuestas museográficas son del historiador César Moheno (época prehispánica), el etnohistoriador Alejandro Salafranca y el doctor en geografía e historia Tomás Pérez Vejo (época virreinal), el maestro Salvador Rueda (primera mitad del siglo XIX), el escritor José María Espinasa (segunda mitad del siglo XIX), y del especialista en historiografía del arte Luis Rius (siglos XX y XXI).

También se invitó a expertos que aportaron miradas transversales en el ámbito político, cartográfico, literario y arquitectónico. Colaboraron figuras en sus respectivas áreas como el caricaturista Rafael Barajas “El Fisgón” y los politólogos Luis Ignacio Sáinz y Jorge Aragón; la curaduría general de la exposición es de José Antonio Sada.

Quiroz Rodríguez rubricó: “Se trata de la exposición temporal más ambiciosa presentada en esa estancia museística en sus 56 años de existencia. En su realización participaron 15 instituciones mexicanas, 17 museos, seis fundaciones, 35 coleccionistas privados, 40 artistas, cuatro templos, cinco galerías y nueve instituciones y museos internacionales”.