Como un escritor que con sus cuentos y novelas luchó contra todo tipo de fanatismo durante el período de entreguerras en Alemania, Heinrich Böll, ganador del Premio Nobel de Literatura 1972, es recordado a 100 años de su nacimiento.

Para conmemorarlo, la fundación en México que lleva su nombre realizó una serie de eventos, entre ellos la proyección de la película “El honor perdido de Katharina Blum”, basada en una de sus novelas, así como la presentación del libro “Las ovejas negras”, en sedes como la Cineteca Nacional, el Instituto Goethe y la Casa Citlaltépetl.

Heinrich Böll nació el 21 de diciembre de 1917, en Colonia, Alemania. Hijo de un escultor, estudió bibliotecología para posteriormente, en 1939, entrar al ejército hasta el fin de la guerra y quedar preso en un campo estadounidense al Este de Francia, destaca el sitio “Biografías y vidas”.

Para 1945, regresó a Colonia a estudiar lengua y literatura alemanas, dos años después comenzó a publicar en prensa y a escribir dramas radiofónicos, y fue hasta seis años después que comenzó a dedicarse a escribir y traducir, durante largas temporadas que pasó en Irlanda.

Sus biógrafos describen la escritura de Böll como un retrato en el que narra su experiencia como soldado, así como la reconstrucción de Alemania insertada en el enfrentamiento Este-Oeste y el predominio conservador.

El narrador Fernando Aramburu sitúa en esta etapa de veracidad testimonial, las novelas “El tren llegó puntual”, de 1949, “¿Dónde estabas, Adam?”, de 1951, y “La casa sin amo”, de 1954.

De acuerdo con el sitio “semana.com”, la crítica que ejercía Böll era en torno al fanatismo de los alemanes, un fanatismo por la religión católica, el trabajo, por borrar los pecados nazistas, copiar los modelos de vida estadounidense, y hasta por los muertos que ya no podían regresar a la tierra.

Pese a ser católico, criticó las instituciones eclesiásticas, en una defensa de las minorías y de los valores humanos. Sobre ese hecho, llegó a comentar que era religioso en el sentido místico y no sufría por su alejamiento de la Iglesia en cuanto corporación.

“Billar a las nueve y media”, de 1959, es la obra con la que buscó simbolizar, a través de la historia de una familia durante tres generaciones, el destino histórico de Alemania en la primera mitad del siglo XX.

“Estética de lo humano”, como él la llamaría, sería la nueva etapa de su obra, donde se pronunciaba a favor de la libertad individual y contra cualquier forma de imposición, manipulada por una sociedad competitiva y alienante.

En un tono humorístico-grotesco se integró el libro de relatos “Dr. Murke y otras sátiras”, las novelas "Opiniones de un payaso" (1963), “Retrato de grupo con señora”, en 1971; “El honor perdido de Katharina Blum”, de 1974, y “Ulrike Meinhof. Un artículo y sus consecuencias”, de 1975.

Le seguiría el tema del terrorismo y la inseguridad ciudadana, en novelas como “Asedio preventivo”, de 1979; “El legado”, de 1982; “La herida”, de 1983, y, póstumamente, “Mujeres ante un paisaje fluvial”, de 1985.

En su obra crítica y ensayística destacan “Artículos, críticas y otros escritos”, de 1967, y “Más allá de la literatura, ensayos políticos y literarios”, de 1979.

De acuerdo con Aramburu, no es común que en Alemania se comenten sus obras en el debate de las ideas, pese a contar con el Archivo Heinrich Böll, dedicado a preservar su memoria.

En su opinión, el autor fue un hombre bueno, “generoso hasta decir basta, que concebía la tarea del escritor como una forma de responsabilidad civil, a menudo a costa de su dedicación a la tarea propiamente literaria”. Böll murió el 16 de julio de 1985, en la ciudad de Langenbroich.