Desde hace décadas, los puesteros invaden la zona centro de esta capital industrial y en la época decembrina triplican su presencia, lo que, para los vendedores formales, representa una competencia desleal, afirmó la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) local.

Según estimaciones de este organismo privado, actualmente más de tres mil vendedores ambulantes están distribuidos en la metrópoli, la mayoría de ellos en las calles del primer cuadro de esta ciudad.

Reveló que la presencia de comerciantes informales se ha disparado a un ritmo del 10 por ciento anual en los últimos seis años y advirtió que la tendencia podría elevarse de manera incontrolable.

Los puesteros defienden sus negocios y la situación ilícita de los mismos bajo el argumento de la difícil y prolongada situación de la economía que no les deja otra opción más que trabajar de esa manera.

El presidente de Canaco, Jorge Emilio Garza Treviño, comentó a Notimex que en diciembre se incrementa el comercio informal, en tanto que el municipio de Monterey ha dicho que son sólo 200 los permisos que da en esta época navideña, lo cual ya se han venido manejando en otros años.

“Entonces, eso implica que hay 200 permisos más. Supuestamente debería haber 200 comerciantes más en las calles, pero desafortunadamente esto no es así”, dijo.

Aseguró que “esos 200 permisos se duplican o se triplican y que la gente, al amparo de un permiso que antes no tenía en el resto del año, pues no pone un puesto, sino pone dos o tres”.

Entonces, indicó, “vemos que este incremento es desmedido, y pedimos a las autoridades municipales mayor control, que realmente los puesteros, el comercio informal que está en las calles, sea únicamente el que está autorizado”.

Se cuenta con inspectores para revisar esto y, “entonces, lo que le pedimos al Municipio es que estos inspectores hagan su chamba, que son funcionarios públicos, tienen un ingreso dentro del municipio”.

Garza Treviño exhortó para que “no se dejen llevar por dadivas que se les pueden dar los comerciantes que no están legalmente establecidos, sino que cumplan su trabajo, que ellos mismos denuncien al municipio qué puesteros o qué negocios están sin permiso”.

El líder de Canaco exigió que “la autoridad correspondiente, que es la Policía Regia, quite de las calles a esas personas, que les levante los puestos, que decomise la mercancía y que ponga las multas adecuadas para que este comercio sea únicamente el que tenga permiso”.

“Lógicamente hay una competencia desleal. Uno, como empresario o un comerciante, pagamos nuestros impuestos, el impuesto sobre la renta, pagamos impuestos de importación de todos los productos importados”, señaló.

El comerciante informal, afirmó, no paga ningún tipo de impuesto, primero la mercancía que importa no está pagada de impuestos y luego no paga el IVA en la venta.

Sostuvo que “esto hace una situación muy de competencia desleal, en donde el comerciante primero tiene que pagar la renta de un local establecido o tener la propiedad”.

Mientras la otra persona en un puestecito desarmable puede vender las mercancías, en donde no tiene ningún costo fijo, solo el pago de cuotas a sus sindicatos donde están afiliados, externó.

Garza Treviño comentó que “el gobierno cobra impuestos a los (comercios) establecidos, es imposible, ya las tasas impositivas están demasiado altas para el comerciante formal”.

“Entonces si el gobierno quiere más ingresos lo que tiene que hacer es cobrarlos del mercado informal y no aumentarlos al formal”, enfatizó.

Por su parte, un comerciante informal – Augusto Guerrero Quintana - relató que se dedica a dicha actividad desde el 2009 tras ser liquidado de una empresa de bienes raíces del sector funerario y no encontrar un empleo formal.

Con un puesto de venta de gorras, camisetas y otros artículos invernales, el comerciante señaló que aun dentro del gremio prevalece una fuerte disputa por los cada vez más reducidos espacios donde les permiten trabajar.

Por ejemplo, en el área donde ubica su negocio, sobre la calle Colegio Civil, en el centro de esta ciudad, solamente se instalan una docena de carpas y ahora ya suman cerca de un centenar de micronegocios en el mismo lugar.

Manifestó que auditores del SAT y del IMSS los exhortan a que se muevan hacia la legalidad, de lo contrario serán sujetos de fuertes sanciones económicas e inclusive el riesgo de pisar la cárcel.