En México la falta de tecnificación en el traslado de agua provoca que menos de 50 por ciento llegue a su destino final, ya que se derrama, evapora, filtra o vende de forma ilegal, explicó Aleida Azamar Alonso, profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En ese sentido, consideró necesario plantear una estrategia que ayude a crear un órgano popular para la vigilancia en el uso del vital líquido y de los presupuestos que se les asignan a las delegaciones.

“También se debe apoyar en la formulación de un plan de emergencia para orientar a los habitantes afectados por desastres naturales para que sepan a dónde ir a solicitar apoyo”, resaltó la académica del Departamento de Producción Económica.

Dijo que además que existe una carencia de comités u organizaciones ciudadanas urbanas sólidas, capaces de dialogar con las autoridades para promover acciones en favor de la correcta y oportuna repartición del agua.

En ese sentido consideró que el poco interés en la protección y el cuidado del agua por la nula participación ciudadana en México ha provocado el desperdicio del vital líquido, algo que en varios países del mundo sería sancionado de manera administrativa o penal.

Señaló que no hay planes de emergencia que orienten a la población sobre qué hacer ante situaciones como las que acaban de ocurrir con los terremotos del 7 y 19 de septiembre en la zona centro del país, a lo que se suma que 78 por ciento del total de agua disponible es usado para actividades agrícolas.

“Sería adecuado que existieran indicaciones claras ya que en caso de emergencia se sabría qué hacer, disminuyendo notablemente la confusión que se vivió en el mes de septiembre de este año, sobre todo en las delegaciones Tláhuac, Iztapalapa y Xochimilco, donde se generó un clima de malestar social”, mencionó.

Azamar Alonso urgió a promover conciencia social en el uso y consumo del agua, ya que el servicio no será suficiente debido a que se le da prioridad a la industria y/o la cultura de oferta que existe en el país.