El presidente de Argentina, Mauricio Macri, pidió hoy confianza ciudadana en sus políticas después de los masivos “cacerolazos” que hubo en su contra en repudio a su reforma de pensiones y a las violentas represiones de las fuerzas de seguridad.

“Respeto que haya grupos que piensan que esta reforma no es buena, es lógico, sería imposible que hubiera unanimidad”, dijo el mandatario en una rueda de prensa después que se aprobaron los cambios que propuso a las jubilaciones y diversos programas sociales.

Macri pidió a las multitudes que salieron a protestar anoche en todo el país “que no duden de la intencionalidad. Esto los va a ayudar, dejen una ranura de confianza, tienen derecho a exponer sus ideas, pero es importante que no se cierren totalmente”.

La reforma, que según el gobierno aumenta las jubilaciones y según la oposición las reduce, fue aprobada esta mañana en la Cámara de Diputados después de la violenta jornada que se vivió el lunes con enfrentamientos entre grupos violentos y la policía y una posterior represión generalizada.

Cientos de heridos y detenidos y el centro de Buenos Aires destrozado fue el saldo de los disturbios, que incluyeron balas de goma lanzadas a quemarropa y gas lacrimógeno arrojado directo al rostro de manifestantes por parte de las fuerzas de seguridad.

Entre los heridos se encuentran decenas de periodistas, además de ciudadanos que fueron detenidos en razias y otros perseguidos, incluso durante la madrugada en los alrededores del Congreso a pesar de que se manifestaban pacíficamente.

El presidente omitió referencia alguna a los abusos de las fuerzas del orden y sólo advirtió que la violencia de algunos grupos que se enfrentaron inicialmente con la Policía “fue orquestada” y será investigada.

Tampoco se solidarizó con los cientos de heridos civiles y sólo mencionó a los policías que terminaron heridos porque “me llena de dolor, los vi a muchos de ellos, son jóvenes, con la ilusión de servir a su comunidad”.

Aunque reconoció que la víspera se vivió “con mucha angustia”, aseguró que finalmente imperó “el diálogo y la democracia”, como lo demostraron las 17 horas de sesión que hubo en la Cámara de Diputados, 14 de las cuales habló la oposición.

La violencia de algunos grupos, aseguró, “fue claramente premeditada, se buscó que no funcionara el Congreso de la Nación”.