El Ejército estadunidense reanudó los vuelos de los helicópteros CH-53 en la prefectura meridional de Okinawa, Japón, luego de que la semana pasada cayó una ventana de uno de estos aparatos en el patio de una escuela.

La flota de estos helicópteros permaneció en tierra después de que el miércoles pasado la ventana de uno cayera en un patio de una escuela primaria.

La ventana, de ocho kilogramos, cayó a solo 10 metros de un grupo de estudiantes, poco después de que el helicóptero despegó de la cercana base aérea de Futenma de la Infantería de Marina estadunidense.

Este martes, el mismo tipo de aeronave despegó poco después del mediodía de la base de Futenma, en la prefectura meridional de Okinawa, destacó la cadena NHK.

Ls helicópteros CH-53 dejaron de operar luego de que el gobierno local de Okinawa exigió la suspensión de los vuelos de todas las aeronaves militares hasta que se confirmara que son seguras.

El ministro de Defensa de Japón, Itsunori Onodera, instó a la Armada de Estados Unidos a garantizar la seguridad de sus aeronaves y evitar que ocurran más accidentes. La víspera, Onodera se reunió con el almirante John Richardson, jefe de operaciones de la Armada.

Durante la reunión, Onodera indicó a su interlocutor que el incidente provocó pánico e inseguridad entre los niños. Además, pidió que se tomen medidas exhaustivas para evitar que se repitan hechos como este.

En tanto, el gobernador de Okinawa, Takeshi Onaga, criticó la reanudación de las operaciones de estos aparatos, ya que las fuerzas armadas estadunidenses no se comportan como un buen vecino.

En la actualidad la prefectura japonesa de Okinawa alberga la mayor parte de las fuerzas estadunidenses en el país asiático, 32 bases con 25 mil soldados desplegados, lo que ha provocado movimientos de protestas no solo contra abusos de los uniformados, sino en general contra la presencia militar.