Estados Unidos utilizó hoy su derecho de veto para bloquear una resolución del Consejo de Seguridad, que condenaba su decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y lo urgía a revertir ese estatus.

Los otros 14 miembros del Consejo de Seguridad votaron a favor de la resolución, sin ninguna abstención, lo que mandó un mensaje inequívoco de condena de la comunidad internacional a una decisión unilateral que amenaza con alterar el frágil equilibrio en el Medio Oriente.

Tanto los países contrarios a Estados Unidos en el Consejo de Seguridad, encabezados por China y Rusia, como tradicionales aliados como Reino Unido y Japón, respaldaron la resolución propuesta por Egipto, considerado también un socio estratégico de Estados Unidos en la región.

El proyecto de resolución estableció “su profundo pesar por las decisiones recientes sobre el estatus de Jerusalén”, además de que subrayó que las decisiones y acciones que pretenden haber modificado el carácter de esta ciudad “no tienen ningún efecto jurídico, son nulos y deben rescindirse”.

Sin mencionar de manera específica a Estados Unidos, el documento también llamó a todos los Estados a abstenerse de establecer misiones diplomáticas en la ciudad santa de Jerusalén.

La representante permanente de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, criticó de manera severa el procedimiento e incluso amenazó: “lo que presenciamos aquí hoy en el Consejo de Seguridad es un insulto. No será olvidado”.

Haley señaló que el voto de este lunes es un “ejemplo más de la ONU haciendo más daño que bien al abordar el conflicto israelí-palestino", sin explicar en qué consistiría el presunto daño al proceso de paz.

Por su parte, Nikolai Mladenov, coordinador especial para el proceso de paz en el Medio Oriente, reiteró que la única forma de lograr la paz en el Medio Oriente es terminando la ocupación de Israel en los territorios palestinos y reconociendo a dos Estados con Jerusalén como capital compartida.

Lamentó, sin embargo, que ahora existe un riesgo creciente de que las partes puedan recurrir a más acciones unilaterales, lo que socava las posiciones de los moderados y alienta a los segmentos radicales en el Medio Oriente.

“La resolución del conflicto eliminará un factor clave del extremismo y el terrorismo en el Medio Oriente y brindará esperanza a generaciones de israelíes y palestinos, atrapados en un círculo vicioso de violencia y conflicto”, declaró Mladenov.

La sesión en el Consejo de Seguridad sucedió luego de que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, expresara que ya no aceptaría a Estados Unidos como mediador en el conflicto con Israel.

En ese sentido, diplomáticos palestinos afirmaron este lunes en la ONU que tras el fracaso de la resolución buscarán que el documento sea adoptado en el pleno de la Asamblea General, donde ningún país tiene veto.

El documento de la Asamblea General no sería legalmente vinculante, pero serviría como un mensaje de índole diplomática y moral de apoyo al pueblo palestino.

Asimismo, la aprobación por el pleno de la Asamblea General subrayaría el aislamiento de Estados Unidos sobre su decisión de nombrar a Jerusalén como la capital de Israel, anunciada el pasado 6 de diciembre.