En el país se desperdicia 37 por ciento de los alimentos que se producen, equivalente a más de 10 millones 431 mil toneladas de alimentos al año y que servirían para evitar el hambre que padecen más de siete millones de mexicanos, quienes en su mayoría enfrentan situaciones de pobreza y pobreza extrema, afirmó la senadora Lisbeth Hernández Lecona.

Para evitarlo, la legisladora del Partido Revolucionario Institucional (PRI) propuso una coordinación estrecha entre las secretarías de Turismo (Sectur) y de Desarrollo Social (Sedesol) mediante la implementación de programas con ese objetivo.

En un comunicado, expuso que la reforma a los artículos 7, 58 y 62 de la Ley General de Turismo en materia de desperdicio de alimentos en hoteles y restaurantes, permitirá generar acciones que disminuyan el desperdicio y la pérdida de alimentos para garantizar la seguridad alimentaria y combatir el hambre en México.

Explicó que el desperdicio o la pérdida de alimentos significa la disminución de la masa de comestibles en la parte de la cadena de suministro, que conduce específicamente a los alimentos para el consumo humano.

El problema se registra en las etapas de producción, poscosecha y procesamiento de la cadena de suministro de alimentos, así como las pérdidas de alimentos que ocurren al final de la cadena alimentaria y es lo que se conoce como desperdicio de alimentos, relacionado con el comportamiento de los vendedores minoristas y los consumidores.

México es el décimo segundo productor mundial de alimentos, ocupa el primer lugar como exportador de café orgánico, es el principal exportador del sector agroalimentario del mundo en productos como cerveza, tomate, chiles y pimientos, además de sandía y papaya, entre otros.

La Sectur actualmente apoya el programa “Al rescate”, que atiende a grupos vulnerables mediante la recuperación de alimentos en restaurantes y hoteles, el cual es operado en el país por bancos de alimentos de México, Bank of America Merrill Lynch y CMR desde 2014 y está integrado por 107 restaurantes.

Este modelo de asistencia social está basado en el exitoso modelo del Banco de Alimentos de Egipto, y cuyo lema es “Un plato pequeño para evitar el desperdicio”; en México la implementación de este programa ya ha beneficiado a tres mil 884 personas en 16 estados, incluyendo la Ciudad de México.

En el programa de la Cruzada Nacional contra el Hambre se establece que una persona es pobre extrema alimentaria si su ingreso es menor a la línea de bienestar mínimo. El ingreso es tan bajo que, aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no cubría los nutrientes necesarios para tener una vida sana, y si tiene carencia por acceso a la alimentación o presenta tres o más carencias sociales.

A 2016, 45.5 por ciento de Pobres Extremos Alimentarios (PEA) tenía tres carencias sociales, 37.7 por ciento cuatro carencias, 14.5 por ciento cinco carencias y 2.3 por ciento seis carencias, lo cual representa que en total 24.9 por ciento de la población con pobreza extrema alimentaria tiene también carencia por acceso a servicios de salud.

Hernández Lecona enfatizó que con esta reforma se pretende la meta de cero hambre a partir de una alimentación y nutrición adecuada de las personas en pobreza multidimensional extrema y carencia de acceso a la alimentación.

Además, eliminar la desnutrición infantil aguda y mejorar los indicadores de peso y talla de la niñez; aumentar la producción de alimentos, el ingreso de los campesinos y pequeños productores agrícolas.

De acuerdo con la legisladora priista, se pretende también minimizar las perdidas post-cosecha y de alimentos durante su almacenamiento, transporte, distribución y comercialización, así como promover la participación comunitaria para la erradicación del hambre.