Durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, el robo hormiga en oficinas, así como el espionaje a empresas, aumenta al menos 35 por ciento, comentó el rector del Colegio Jurista, Jorge Manrique.

El directivo señaló que esto se debe en gran medida a que la mayoría de las personas toman vacaciones de fin de año, por lo que la vigilancia se relaja en los centros de trabajo, lo que aumenta la vulnerabilidad en áreas claves.

Ello genera una merma de hasta una tercera parte de las utilidades de una firma, pues no solo se enfoca en mercancía, sino además en bases de datos, contratos, patentes, marcas, programas y otros insumos de propiedad intelectual, como planes y proyectos.

“El robo hormiga representa la sustracción de valores muy importantes en una empresa, como los datos de los clientes reales y potenciales”, menciona Manrique.

“Así, puede representar 14 mil millones de pesos que cada año pierden las empresas por sustracción ilegal de mercancía o la violación de un contrato de confidencialidad, que engloba hasta el 90 por ciento del valor de una empresa”.

Refiere que algunas soluciones para reducir esta actividad consisten en proteger la información confidencial de cada área; evitar que un empleado multitarea se involucre en diferentes áreas o colocar cámaras de vigilancia en almacenes y cuartos de producción.

Así como limitar el uso de cámaras y celulares en áreas clave de la compañía; instaurar periodos vacacionales escalonados entre empleados; investigar a proveedores, recompensar a los mejores trabajadores, llevar a cabo auditorias periódicas y rotar al personal de vigilancia de manera cotidiana.

Otra forma de detectar este tipo de robos, puntualizó, es que el empleado muestra excesiva curiosidad por puestos clave de la compañía; se dan una vida que no corresponde a su salario y se limitan o no toman su hora de receso y/o vacaciones.