Todo aquel que por primera vez viaje a Sao Paulo, Brasil, no puede perder la oportunidad de visitar el afamado Mercado Municipal de Sao Paulo, ubicado en el centro histórico de la ciudad y donde se comercializan frutas exóticas, carnes poco comunes, condimentos y cereales.

Es una obra del arquitecto Francisco de Paula Ramos de Azevedo y fue construido entre 1928 y 1933 sobre terrenos ganados al Río Tamanduateí, en la Várzea do Carmo.

El diseño de las fachadas es de Felisberto Ranzini y en la parte alta de su interior destacan los vitrales de Conrado Sorgenicht Filho que en 2004 fueron restaurados y muestran varios aspectos de la producción de alimentos.

A cualquier hora del día, el mercado que funciona como una central de abastos con ventas al mayoreo y menudeo, es transitado; sobre todo por las mañanas cuando la producción que se exhibe en sus numerosos locales está fresca.

Recorrer sus pasillos es toda una experiencia. En cualquiera de ellos es común toparse con los vendedores que te ofrecen probar las diversas frutas exóticas y tropicales que tienen.

Apenas atiendes lo que te ofrece alguno de ellos, cuando del lado izquierdo y derecho alguien te propone degustar otro tipo de fruta y otra y una más.

Bajo la promesa de que son el manjar de los mismísimos dioses, cortan trozos de morango, kiwi, pera, tamarindo, melón africano, cerezas, pitaya, durián, jobo de la india, mamón chino, yaca, lichi, carambola, chirimoya, noni, naranja y uva rosada, entre otros.

Así, de probadita en probadita, los visitantes terminan desayunando un vitaminado cóctel de frutas porque incluso, el trozo que te ofrecen lo mezclan con algunos frutos secos, cereales y semillas para darle “un melhor sabor”, dicen.

Entre la variedad de estos, sobresalen la uva pasa blanca, la pera deshidratada, el damasco turco, la fruta cristalizada, el dátil, o la tamara; los cacahuates, la almendra y diferentes tipos de nueces.

Caminando por el resto de los pasillos, el olor a carne atrae al turista. Pero no es cualquier carne, es aquella de avestruz, cabrito, venado, cordero, jabalí y puerco. Se vende cruda y se da a probar cocida. Incluso, si nunca la has preparado, los vendedores te sugieren algunas recetas para quedar bien con tus invitados en casa.

Más adelante están los expendedores de pescados, palmito, quesos, fiambres, vinos y condimentos. Es todo aquello que se necesite para acompañar la cena o hacerla más exquisita.

Brasil en un importante referente gastronómico a nivel mundial y en los restobares ubicados en el mezzanine del Mercado Municipal de Sao Paulo, se puede comer algunos de los típicos bocadillos de la región.

Se recomienda ir con la familia, la pareja o los amigos; sobre todo con tiempo debido a que la demanda es alta y conseguir una mesa puede tardar hasta más de una hora.

Sin embargo, ya adentro el servicio es de calidad. Las mesas están limpias, los meseros atienden con rapidez y los platillos son deliciosos como la mortadela bologna o la mortadela Brasil. Es una baguette o panini rellena de mortadela grillada o sencilla. Puede estar acompañada de quesillo, tomate o vinagreta.

En el relleno del sándwich o “sanduíche”, como algunos le llaman, también se puede incluir longaniza, lomo de cerdo o jamones ibéricos. Debido a que son de gran tamaño, se recomienda ir con muchísima hambre o de lo contrario, pensar en compartir la otra mitad.

El ambiente caluroso del lugar obliga al comensal a degustar sus alimentos con una buena cerveza. Puede ser clara, oscura, bohemia, colorada o sin alcohol. Para quitarse la sed, si lo prefieren también hay sucos naturales de naranja, lima, limón, maracuyá, piña o melón.

Otros alimentos que se pueden consumir son los perniles artesanales, las empanadas o pasteles. Estos últimos están rellenos de carne fresca o seca, queso, palmito, pizza, bacalao, camarones o pollo.

El precio de los productos varía. Como en todo, está lo caro y lo barato. Hay quienes aseguran que en casos así, bien vale la pena invertir, sobre todo en la fruta que no es común probarla en otras regiones del mundo.

Al interior del Mercado Municipal de Sao Paulo abunda la seguridad, más no así en sus alrededores, por lo que es recomendable sujetar con fuerza la bolsa y no mostrar el teléfono celular, pues es común observar que diversos jóvenes pasan corriendo y arrebatan cualquier cosa que esté a su alcance para luego darse a la fuga.